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miércoles, 6 de julio de 2016

Alexitimia: la incapacidad para identificar y expresar emociones

La alexitimia se define como la incapacidad para expresar verbalmente las emociones debido a que estas personas no son capaces de identificar lo que sienten, entenderlo o describirlo. Se estima que el 8% de los hombres y el 1,8 % de las mujeres son alexitímicos, así como el 30 % de las personas con problemas psicológicos.


Origen del término alexitimia


Durante la década de los 50 y 60, los psiquiatras Peter E. Sifneos y John C. Nemiah, del Beth Israel Hospital, en Harvard, vieron que una gran cantidad de pacientes con trastornos psicosomáticos tenía muchas dificultades para hablar de sus emociones. Además, adquirían una postura rígida, se centraban en los detalles funcionales y no usaban la fantasía. En 1972, Sifneos acuñó el término alexitimia para designar estas características.


Características de la alexitimia


1. Dificultad para identificar emociones y sentimientos. Estas personas tienen problemas para diferenciar una emoción de otra. Por ejemplo, no saben con seguridad si lo que sienten es miedo o ira. Esta incapacidad no se da sólo respecto a los propios sentimientos, sino que también tienen dificultades para identificar las emociones en los demás (en sus voces, expresiones faciales, posturas).
2. Dificultad para describir emociones y sentimientos. Les resulta imposible describir lo que sienten y describir a otras personas todo lo referente al ámbito subjetivo y de los afectos.
3. Dificultad para diferenciar los sentimientos de las sensaciones corporales que acompañan a la activación emocional. Las emociones suelen ir acompañadas de síntomas fisiológicos, como sudoración, aceleración de ritmo cardiaco, etc. Los alexitímicos atribuyen estas manifestaciones fisiológicas a síntomas vagos o los confunden con la emoción misma. Cuando siente emociones intensas, esta persona describe simplemente un malestar físico de un modo impreciso.
4. Reducida capacidad de fantasía y de pensamiento simbólico. Suelen tener un pensamiento concreto, con problemas para el manejo simbólico de las emociones. Su forma de hablar es monótona, parca y sin matices afectivos. Apenas gesticulan ni introducen cambios en el tono de voz, se sientan de forma rígida y su semblante es inexpresivo.
5. Preocupación por los detalles y acontecimientos externos. En su lenguaje apenas existen referencias abstractas y simbólicas, sino que se limitan a describir detalles concretos, sin un tono afectivo
6. Utilizan la acción como estrategia de afrontamiento en situaciones de conflicto. El modo de resolver un estado emocional desagradable en estas personas, consiste en la realización de conductas directas. Tienen una orientación de tipo práctico y un escaso contacto con su realidad psíquica.

Identificar la alexitimia

La persona alexitímica va a presentar una serie de conductas en su vida diaria que pueden dar una pista acerca de la posible existencia de alexitimia:
  • Tienen problemas para hablar de sus emociones.
  • Son percibidos por los demás como excesivamente lógicos o poco sentimentales o amistosos.
  • Se sienten perplejos por las reacciones emocionales de los demás.
  • Rara vez tienen fantasías.
  • Su reacción al arte, literatura o música es de muy baja intensidad.
  • Toman decisiones de acuerdo a datos, sin tener en cuenta los sentimientos.
  • Padecen ocasionalmente alteraciones fisiológicas a las que no encuentran explicación, como palpitaciones o dolor de estómago.

¿Carecen los alexitímicos de emociones?


Estas personas no carecen de emociones. No obstante, no son conscientes de las expresiones fisiológicas de las emociones o no entienden su significado emocional. Es decir, no saben, por ejemplo, que las palpitaciones que están sintiendo se deben a la ansiedad. Sin embargo, cuando la causa y la naturaleza de la emoción es obvia, pueden tener emociones como cualquier otra persona. Las emociones intensas tienden a tomarlos por sorpresa y pueden tener problemas para limitar su expresión. Así, sus escasas manifestaciones emocionales, tienden a ser explosivas, bruscas e incontroladas.
Alexitmia y  trastornos psicosomáticos

La alexitimia es más frecuente en personas que tienden a desarrollar enfermedad psicosomática, sobre todo en personas con trastornos por somatización. También se ha visto en personas con dolor psicógeno, en trastornos por uso de drogas y en personas con enfermedades crónicas. Una persona alexitímica responde fisiológicamente a los estímulos emocionales como cualquier otra persona: los músculos se tensan, el corazón se acelera, etc.

Al no ser capaz de identificar los sentimientos correspondientes como signos con significado emocional, los interpreta como síntomas físicos de enfermedad. Al hacer esto, no toma las medidas necesarias para afrontar adecuadamente la emoción, de modo que dicha emoción, junto con sus correlatos fisiológicos, continúa. Este estado de activación fisiológica puede llegar a provocar enfermedad física con el tiempo.


Alexitimia y ansiedad crónica


Los alexitímicos son propensos a padecer ansiedad crónica. Esto es debido, en parte, a sus problemas para identificar las emociones correctamente. Incluso en las personas no alexitímicas, las emociones que no se logran identificar o entender correctamente, se perciben como una ansiedad indiferenciada. Esto es más frecuente en los alexitímicos. Por otra parte, la incapacidad para tomar decisiones rápidas basadas en las emociones, tienden a crear bastante angustia ante las decisiones personales. La depresión es también común en estas personas. Generalmente suele tratarse de una depresión de tipo somático que la persona no puede explicar o elaborar correctamente.

Alexitimia primaria y secundaria

La alexitimia secundaria ocurre como reacción a un trauma psicológico intenso. La persona suprime las emociones dolorosas como un mecanismo de defensa contra el trauma. Algunas personas con enfermedades crónicas graves pueden desarrollar alexitimia como un mecanismo de afrontamiento de la enfermedad. Sucede con más frecuencia en personas sometidas a diálisis renal y en unidades de cuidados intensivos. Posiblemente esté relacionada con una negación de la enfermedad para protegerse de emociones demasiado dolorosas. Puede desaparecer cuando la enfermedad mejora, o volverse crónica en aquellas personas en las que la enfermedad continua siendo grave.

La alexitimia primaria sería una disposición personal, que ha acompañado a esta persona toda su vida, como un rasgo de personalidad. La alexitimia primaria tendría una base neurológica diferente de la secundaria. La primaria sería causa de una anormalidad genética, un desarrollo biológico inadecuado o una lesión cerebral, mientras que la secundaria sería el resultado de influencias psicológicas, como condicionamiento sociocultural o defensa ante el trauma.

Dado que esta distinción resulta a veces ambigua, muchos autores prefieren no utilizarla. Esto es debido a que las causas psicológicas y neurológicas pueden estar interconectadas, influyéndose mutuamente. No obstante, puede ser importante establecer una distinción entre una alexitimia en la que las estructuras neurológicas vinculadas con las emociones están dañadas o destruidas, y aquella en la que sólo se da una disfunción (por ejemplo, una inhibición de la actividad neuronal).

En el primer caso, no sería posible una recuperación y el tratamiento estaría encaminado a desarrollar estrategias compensatorias, mientras que el segundo caso podría responder a un tratamiento psicológico adecuado.

¿Todas las personas que no expresan sus emociones son alexitímicas?

Algunas personas no expresan sus emociones debido a que son reservadas, tímidas o como consecuencia de la educación recibida, pero eso no significa que no sepan lo que sienten o que no sean capaces de describir sus emociones cuando así lo deseen. El alexitímico, en cambio, no es capaz de expresar sus emociones porque no sabe lo que siente.

Alexitimia y toma de decisiones

Las emociones son muy importantes a la hora de tomar decisiones con efectividad. Esto es debido a dos factores principales:
1. Las emociones juegan un papel fundamental para determinar nuestras metas en base a lo que nos agrada o desagrada (una persona podría rechazar un puesto de trabajo porque la oscuridad o ruido elevado del lugar le produce una emoción desagradable). Si no somos capaces de reconocer nuestras emociones e interpretarlas, no estaremos utilizando una información muy valiosa. Los alexitímicos basan sus decisiones en razones prácticas, no sentimentales ni hedonistas, de modo que llevan vidas menos gratificantes y placenteras (aceptará el trabajo en el lugar oscuro y ruidoso porque el sueldo es bueno, y una vez allí empezará a sufrir los efectos nocivos del ambiente de trabajo).
2. El sistema emocional utiliza un modo diferente de procesar la información que el sistema intelectual. Es más holista y distribuido, se especializa en reacciones rápidas y funciona de un modo automático, basado en el conocimiento adquirido en experiencias previas. En cambio, el intelecto progresa paso a paso, según una secuencia lógica, pero requiere mucho más tiempo para procesar la información y puede dejar de lado información importante. Ambos métodos tienen sus ventajas y sus desventajas y la mayoría de las personas utiliza los dos en la toma de decisiones o utiliza el que considera más adecuado en cada momento. Los alexitímicos utilizan sólo el sistema intelectual, no son intuitivos y se ven fácilmente abrumados por tareas prácticas o razonamientos interminables. Por ejemplo, si quieres comprar un coche y no eres capaz de decidirte al analizar las prestaciones de diversos modelos, es posible que optes por el que te produzca una sensación más agradable, mientras que el alexitímico no hará esto y seguirá teniendo problemas para tomar una decisión.

Los alexitímicos suelen ser muy indecisos cuando han de tomar decisiones respecto a preferencias personales. Al no ser capaces de decidir en función de la emoción que algo le inspira, pueden tender a buscar la opinión de los demás y decidir en base a eso.

Fuente: www.cepvi.com

lunes, 4 de julio de 2016

La esquizofrenia y el trastorno bipolar. Correlación genética



Una investigación española demuestra que la bipoaridad y la equizofrenia comparten cargas genética.


Resumen


La esquizofrenia  tienen una "fuerte" correlación genética, por lo que es frecuente que pacientes que tienen una de las dos dolencias desarrollen con los años la otra, según revela un estudio internacional en el que han participado científicos del Grupo de Investigación en Psiquiatría, Salud Mental y Adicciones del Vall d'Hebron Institut de Recerca (VHIR).

El trabajo, que publica la revista 'Nature Genetics', ha demostrado por primera vez la carga genética asociada a los trastornos psiquiátricos más frecuentes: esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión mayor, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (Tdah) y autismo.

El coordinador del grupo español y representante del Laboratorio de Psiquiatría Genética del VHIR y del Servicio de Psiquiatría de del Hospital Vall d'Hebron, Josep Antoni Ramos-Quiroga, ha significado que "por primera vez se cuantifica la carga genética" de estas dolencias, que es muy alta. Y además se confirma, a través del estudio de los polimorfismos del nucleótido SNP), que esquizofrenia y bipolaridad comparten carga genética, así como también sucede, aunque de forma más moderada, entre la depresión y la bipolaridad, la esquizofrenia y el TDAH.

En cambio, la correlación es mucho menor entre esquizofrenia y autismo y entre TDAH y autismo, ha señalado Ramos-Quiroga, quien ha destacado que en un horizonte de diez años se pueda llevar a cabo una terapia más personalizada de estas dolencias, igual que actualmente sucede con el cáncer. En pacientes con una patología psiquiátrica "se podrá evaluar el riesgo de sufrir una depresión y ofrecer un tratamiento psicológico preventivo" para evitar este trastorno, ha indicado.

El estudio International Multicentre persistent ADHD Genetics Collaboration (Impact) se ha basado en una muestra de más de 75.000 pacientes, y ha superado los trabajos anteriores que apuntaban una gran carga genética compartida entre familiares, porque ahora el análisis demuestra que esta correlación trasciende el vínculo de parentesco. También han participado científicos del Departamento de Genética de la Universitat de Barcelona (UB) y del Centro de Inviestigación en Red de Enfermedades Rararas (Ciberer) y del Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG-PCB).

El estudio ha analizado las variaciones del nucleótido SNP, y ahora los investigadores trabajan en el análisis de más variaciones genéticas para encajar el "gran puzzle" de la carga genética en las dolencias psiquiátricas, en que la herencia genómica juega un papel muy destacado, a menudo por encima de factores ambientales y circunstanciales.

"Los resultados son contundentes, pero no concluyentes", se afana en destacar el experto del VHIR, quien señala que el TDAH y el autismo son las patologías que presentan menos heredabilidad compartida y, al mismo tiempo, son las dos patologías de las que se ha recopilado una muestra menor. Esta investigación permite alcanzar nuevas dianas terapéuticas, para en un futuro trabajar en tratamientos farmacológicos más eficientes y personalizados.
Para acceder al texto completo, fuente original en inglés :www.nature.com/ng/index.html

viernes, 1 de julio de 2016

viernes, 24 de junio de 2016

Técnicas de neuroimagen con el flujo de sangre logran la diferenciación entre el trastorno bipolar y la depresión unipolar

LOS ESCÁNERES CEREBRALES DETECTAN EL TRASTORNO BIPOLAR CON UN 81% DE PRECISIÓN.



Un equipo de investigadores de la Universidad de Pittsburgh, EE.UU. encontró que los nuevos métodos de imagen que miden el flujo sanguíneo cerebral puede ayudar a diagnosticar el trastorno bipolar en sus primeras etapas.
Los resultados, publicados en el British Journal of Psychiatry, también muestran que las técnicas pueden diferenciar el trastorno de la depresión.
El equipo analizó a 44 mujeres para el estudio. De ellos, 18 tenían trastorno bipolar-I, 18 con depresión unipolar y 18 sirvieron como grupo de control, sin ningún tipo de trastorno del humor o la depresión.
Con el uso de un nuevo método de imagen llamado arterial spin labeling, los investigadores fueron capaces de medir el flujo de sangre de los participantes, con el fin de supervisar las regiones del cerebro relacionada con la depresión.
Este nuevo método de imagen mostró una precisión del 81% en la determinación de que las mujeres sufren de trastorno bipolar y la depresión unipolar que las mujeres tenían.
Otro nuevo método también fue utilizado, denominado "Análisis de Reconocimiento de Patrones", que permite a los investigadores a monitorear las diferencias específicas en el cerebro de cada individuo.
"Anteriormente, el diagnóstico más preciso puede hacer una gran diferencia para los pacientes y sus familias, e incluso puede salvar vidas. Este es un descubrimiento muy prometedor que pone de relieve la utilidad de la neuroimagen para identificar biomarcadores asociados a diferentes condiciones la salud mental", dice el investigador principal Jorge Almeida.
FUENTE: http://www.isaude.net/es/noticia/35784/ciencia-y-tecnologia
Publicación de fecha: 26/08/2013
FOTO: Shubhangi Kene/Foto Stock

lunes, 20 de junio de 2016

La mayoria de las personas con pensamientos suicidas no recibe tratamiento

El suicidio es una de las 20 causas más importantes de defunción en el mundo para cualquier rango de edad, con un millón de muertes cada año. Este grave problema de salud pública es el motivo de muchos estudios cada año, como los que hoy se publican en la nueva revista The Lancet Psychiatry.

En el primero de ellos, investigadores de la Universidad de Glasgow (Reino Unido) y la Universidad de Harvard (EE UU) han revisado los factores psicológicos que pueden contribuir a un comportamiento suicida, como los tipos de personalidad, factores cognitivos y los acontecimientos vitales negativos.

La revista The Lancet Psychiatry publica para su lanzamiento un especial sobre suicidio. Uno de los estudios recogidos muestra los factores psicológicos que contribuyen a un comportamiento suicida y revela que alrededor del 60% de las personas que piensan en suicidarse o lo han intentado no cuentan con ningún tipo de ayuda.
Según Rory O'Connor, investigador de la institución escocesa, "a pesar de que se han identificado una serie de factores que contribuyen a la conducta suicida, no está claro cómo o por qué estos factores aumentan el riesgo de este comportamiento ni de los elementos que protegen entre aquellos que son vulnerables”.

“Son necesarios estudios adicionales para desarrollar tratamientos psicológicos y eliminar las barreras que conducen a la infrautilización de los recursos de salud mental", añade O’Connor.

Los resultados muestran también que alrededor del 60% de las personas que luchan contra pensamientos o conductas suicidas no reciben ningún tipo de ayuda. “Además, existe relativamente poca evidencia de la efectividad de los tratamientos recibidos por aquellos que sí los siguen”, explican los autores.

Por su parte, Matthew K. Nock, de la Universidad de Harvard, afirma que se han hecho avances significativos en la comprensión de la conducta suicida en los últimos años.

“Ahora tenemos una sólida base de conocimiento, así como algunos nuevos descubrimientos sobre los factores psicológicos que ponen a las personas en riesgo de pensar en el suicidio o que incrementan su probabilidad de actuar”, apunta. “Es muy importante que se invierta en nuevos avances para que disminuyamos el sufrimiento y la pérdida de vidas".

Biomarcadores para predecir el riesgo

Otro de los estudios publicados en el primer número de The Lancet Psychiatry expone una posible interacción entre la predisposición de cada persona, experiencias vitales estresantes y enfermedad psiquiátrica aguda con la conducta suicida.

Kees van Heeringen, investigador de la Universidad de Gante (Bélgica) y John Mann de la Universidad de Columbia (EE UU) han discutido la teoría del estrés-diátesis de suicidio, que explica por qué solo una pequeña minoría de personas está en riesgo de quitarse la vida después de la exposición a este tipo de estrés.

El estudio describe varios factores neurobiológicos que pueden desempeñar un papel en esta predisposición. Por ejemplo, los estudios postmortem y de neuroimagen han identificado los cambios estructurales y funcionales en los cerebros de los individuos con antecedentes de conducta suicida que puede afectar a la regulación del estado de ánimo, la respuesta al estrés y la toma de decisiones.

Estos cambios incluyen déficits bioquímicos en función de la serotonina y el eje hipotálamo-pituitaria-adrenal (HPA) de respuesta al estrés. Los autores sugieren que estas anomalías podrían utilizarse en el futuro para desarrollar biomarcadores que ayuden a predecir quién está en riesgo de quitarse la vida, y que pueden servir como un objetivo útil para el tratamiento.

Según van Heeringen, "dado que no existen exámenes clínicos fiables para identificar a las personas más predispuestas al suicidio, los biomarcadores genéticos y de imagen cerebral ofrecen prometedoras vías para la detección de individuos de alto riesgo y de los tratamientos más personalizados para la prevención de la conducta suicida".

El impacto del duelo en el suicidio
Las personas afligidas por el suicidio de una pareja o un hijo adulto corren un riesgo significativamente mayor de suicidio en comparación con las personas en duelo después de la muerte repentina por otras causas.

Los hallazgos provienen de una nueva revisión de 57 estudios, publicada en la misma revista, que compararon el efecto de la muerte por suicidio, la salud mental y el funcionamiento social de los miembros de la familia, amigos y otros contactos de los fallecidos en relación con otros duelos repentinos.


Los datos revelan que el impacto psicológico en los otros miembros de la familia también es grave: los niños que pierden a una madre por suicidio tienen un mayor riesgo de depresión, mientras que las personas que pierden a un hijo por esta causa tienen un mayor riesgo de ingreso psiquiátrico debido a una enfermedad mental.
Las personas afligidas por el suicidio de una pareja o un hijo adulto corren un riesgo significativamente mayor de suicidio

Para Alexandra Pitman, autora principal y experta de la Universidad College de Londres, "tras un cálculo aproximado vimos que entre 48 y 500 millones de personas en todo el mundo viven un duelo relacionado con el suicidio cada año. Aunque el impacto del suicidio parece variar de acuerdo con el parentesco, la verdad es que todos los miembros del fallecido son propensos a necesitar apoyo”.


Hasta ahora, las políticas de prevención del suicidio tienden a tratar a las personas afectadas por el suicidio de un conocido como un solo grupo, en lugar de reconocer que las parejas y madres poseen mayor riesgo de suicidio que otros familiares y amigos.

Referencias
Kees van Heeringen, J John Mann. “Suicide 1. The neurobiology of suicide”. Lancet Psychiatry May 2, 2014. http://dx.doi.org/10.1016/S2215-0366(14)70220-2
Rory C O’Connor, Matthew K Nock. “Suicide 2. The psychology of suicidal behaviour”. Lancet Psychiatry May 2, 2014 http://dx.doi.org/10.1016/S2215-0366(14)70222-6
Alexandra Pitman, David Osborn, Michael King, Annette Erlangsen. “Suicide 3. Effects of suicide bereavement on mental health and suicide risk”. Lancet Psychiatry May 2, 2014. http://dx.doi.org/10.1016/S2215-0366(14)70224-X 

Fuente: Agencia SINC

viernes, 17 de junio de 2016

A propósito de la Agresividad y el Trastorno Bipolar - Titulares que contribuyen a la estigmatización


Conductas agresivas vs trastorno bipolar. Algunas precisiones

Titulares que contribuyen a la estigmatización

Los medios de información hacen un flaco favor cuando en sus titulares tachan a los enfermos con trastorno bipolar de maníacos peligrosos. Sobre todo cuando, tal y como aseguran los expertos, la violencia no es, ni mucho menos, un rasgo definitorio del trastorno bipolar. Sin embargo, los medios se obsesionan en muchos casos en airear que asesinos y otros delincuentes padecen esta enfermedad, lo que contribuye a estigmatizar a estos pacientes y a crear una atmósfera de desconfianza hacia ellos.


Expertos reunidos durante el XII Seminario Lundbeck para periodistas sobre Trastorno Bipolar 'Ánimo sin control', han denunciado que los medios de información contribuyen a estigmatizar el trastorno bipolar.Según los especialistas, se tiende a relacionar conductas agresivas con enfermedad mental; sin embargo, en la mayoría de los casos, los asesinatos se cometen por problemas transitorios, no por problemas mentales.

Ana González-Pinto, jefe de Psiquiatría Clínica del Hospital Universitario Santiago Apóstol de Vitoria, asegura que‘el paciente bipolar no es violento. Es más fácil que sea víctima a que sea el agresor’. Anabel Martínez Arán, especialista en Psicología Clínica en el Hospital Clínic de Barcelona, completa esta afirmación: ‘Se puede ser violento si está sin medicación durante un estado maniaco y ha consumido bebidas o drogas, igual que cualquier otra persona’. La psicóloga catalana pone el énfasis en ‘los matices’.

Ambas expertas lamentan que hayan existido y existan titulares ‘que generen que la sociedad piense que el trastorno bipolar conduce a asesinatos’. En este mismo sentido se expresa José Manuel Montes, jefe de Sección de Psiquiatría del Hospital Universitario del Sureste de Madrid: ‘A través de la imaginaria popular se trata de explicar actos violentos a través de una subyacente enfermedad mental. Esto tiene que ver con que se busca una explicación para encontrar la tranquilidad. Y tienden a aislar a estas personas como mecanismo preventivo’.

El experto subraya que ‘impacta muchísimo más que una persona con enfermedad mental cometa un acto violento a que el acto no tenga que ver con enfermedades mentales’. Ante esta afirmación, los periodistas participantes en el Seminario concluyeron que sería ‘muy oportuno’ aprovechar casos en los que se mencione el trastorno de la persona o la enfermedad mental que padece ‘para aclarar a la sociedad lo que es el trastorno en sí’ y así contribuir a desestigmatizar las enfermedades mentales.

‘Si con la epilepsia o la lepra se ha dado el paso de disminuir el estigma hasta incluso acabar con él, con la enfermedad mental también se debería dar el paso’, anima Ana González-Pinto. Y añade: ‘Deberíamos fomentar que se asocie el trastorno bipolar a mensajes positivos’. Todos los expertos concluyen que añadir información sobre enfermedades mentales, en general, o sobre el trastorno bipolar, en particular, no añade nada al interés informativo de la noticia. ‘Si padeciera cáncer, sería exactamente igual de relevante contarlo’, insisten.

martes, 14 de junio de 2016

Diferencias entre depresión mayor, distimia y trastorno bipolar



Depresión mayor, distimia o trastorno bipolar:¿Qué diferencias hay?

Este tipo de preguntas son frecuentes en mi trabajo. Las enfermedades psiquiátricas son tan desconocidas y al mismo tiempo tan tabú que la gente se asusta y se confunde, pensando que sufre patologías que en verdad no tiene.
Depresión mayor
Una depresión mayor, es un tipo de trastorno del estado de ánimo grave, en que la persona está extremadamente decaída, triste, abatida, sin ganas de hacer prácticamente nada. Los ámbitos vitales del paciente se ven afectados, es decir, no puede trabajar, no puede mantener un contacto regular con sus amigos, no realiza actividades de ocio, etc. Muchas veces hay pensamientos autolíticos o ideas de suicidio. El trastorno depresivo mayor normalmente aparece de repente, precipitado o no por algún suceso interno o externo que lo active. Se nota un cambio claro y considerable en la persona, de manera que todo el mundo puede darse cuenta de que el sujeto está sufriéndolo.
Trastorno bipolar
Un trastorno bipolar es muy particular, con síntomas específicos y concretos. Se caracteriza por la prevalencia de largos periodos depresivos, normalmente muy graves, intercalados con fases maníacas, en que la persona está muy eufórica y alterada. Estas etapas son extremas, el sujeto se siente invencible, con mucha energía y fuerza, pensando que puede hacer cualquier cosa. Los que están alrededor como la familia o amigos se dan cuenta que a la persona en sí le pasa algo extraño, su comportamiento no se percibe “normal”, y en la mayoría de ocasiones hay conductas o actitudes  agresivas y/o de hostilidad. Debemos tener en cuenta que hay tipos y grados diferentes de depresión bipolar: trastorno bipolar tipo I (el más grave), tipo II (más leve) y mixto, más difícil de diagnosticar pues las fases de manía y depresión están más entremezcladas, incluso produciéndose casi al mismo tiempo.
Distimia
Una distimia, a diferencia de los dos anteriores, es una enfermedad mucho más imperceptible. Se trata de un trastorno del estado de ánimo que puede pasar fácilmente desapercibido y sin diagnosticar, pues la afectación de la persona, de entrada, es menor. No tiene por qué perturbar los ámbitos vitales del sujeto, el cual continúa con su vida de forma más o menos regular. Muchas veces, estos trastornos empiezan en edades tempranas (adolescencia), cuando la personalidad se está formando y los sutiles síntomas se pueden confundir con la manera de ser de la persona. Se caracteriza por la prevalencia de un estado de ánimo variable, sin motivos aparentes y, sobretodo, por la dificultad para poder disfrutar de las cosas. Los síntomas son variados, desde cansancio, falta de energía, trastornos del sueño o el apetito, dificultad de concentración, irritabilidad, tristeza, pesimismo, sentimientos de inutilidad, inseguridad personal, pensamientos obsesivos, ansiedad, entre otros. A menudo, las distimias evolucionan en el tiempo y van empeorando si no se utiliza medicación para estabilizarlas. Así que es frecuente que el paciente acuda a la consulta de un psicólogo o de un psiquiatra cuando los síntomas se agravan y empiezan a alterar áreas importantes de la vida.
Por: Helena Romeu Llabrés Psicólogo Clínico / España
Fuente: http://www.drromeu.net/

lunes, 13 de junio de 2016

Los psiquiatras advierten que el trastorno de personalidad pasa desapercibido


  • En atención primaria, hasta el 30% de los pacientes que acuden a consulta con dolor crónico o depresión puede sufrir este síndrome

Entre el 25% y el 30% de las personas que acuden a las consultas de atención primaria podría padecer un trastorno de personalidad, aun cuando pase desapercibido para el médico de cabecera, que le recetará un tratamiento habitual para el dolor, dependencia o depresión que manifiesta el paciente. La terapia, desde luego, no dará resultado. “Puede suceder que el médico no tenga conceptos muy claros respecto a los trastornos de personalidad porque es un tema diferente, muy distinto, a los conceptos médicos”, afirma la doctora Andrea González, responsable médico de la Unidad de Trastorno Bipolar de AMSA Avances Médicos, durante la jornada “El paciente de relación difícil en Atención Primaria”, celebrada en la Clínica IMQ Zorrotzaurre de Bilbao. “Es muy importante que el médico tenga presente este tipo de trastornos porque muchos de los pacientes no son conscientes de lo que tienen, y llegan a la consulta con dolor, o una dependencia, o una depresión, cuando, en realidad, padecen un desorden de este tipo”.
El trastorno de personalidad se manifiesta por medio de patrones de comportamiento disfuncionales, que dificultan de manera persistente la adaptación del paciente a las diferentes situaciones estresantes de la vida. Estos pacientes pueden presentar trastornos dolorosos crónicos, acudir a la consulta de forma recurrente, o tener un abuso de sustancias, depresión o conductas suicidas. Suelen recurrir con frecuencia a las consultas, aunque no responden a los tratamientos médicos usuales y tienen una difícil interacción. “No se trata solo de pacientes hiperfrecuentadores, sino también de aquellos que tienen una interacción médico-paciente difícil debido a que sus típicas alteraciones en la relación con los demás pueden suscitar también en el médico tratante y en otros profesionales de atención primaria respuestas emocionales negativas”, afirma la doctora González. “El conocimiento sobre los trastornos de personalidad y el diagnóstico adecuado sin lugar a dudas es una herramienta necesaria para poder mejorar la relación médico-paciente y ayudar a estas personas”.
Sin embargo, las alteraciones psicológicas no detectadas previamente, como es el caso de trastornos de personalidad, hacen que los médicos tengan muchas dificultades para llevar a cabo su trabajo. “Evaluar la personalidad es difícil”, concluye la doctora González. “Los profesionales de la salud mental buscamos información de terceros, de la familia, de personas que le puedan conocer de antes, y les hacemos entrevistas largas para determinar el diagnóstico pero en atención primaria es más difícil realizarlas”.
Fuente: http://www.diariovasco.com/

La ciclotimia. El vaivén emocional ¿Cómo podemos afrontarlo?


Según las estadísticas, el trastorno de ciclotimia es muy poco frecuente y su prevalencia en la población mundial está cerca del  1%. El DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales),  nos dice que la Ciclotimia se caracteriza por episodios leves de depresión e hipomanía (elevado o irritable estado de ánimo y reducción en la necesidad de sueño por al menos 4 días). Los adultos son diagnosticados luego de que los síntomas persisten por dos años. Los niños y adolescentes son diagnosticados luego de 1 año.

Según Dr. Stepehn Stökl B., Jefe de Psiquiatría en el Centro de Salud Regional en Ontario, Canadá: “El trastorno de Ciclotimia tiene un inicio en la adolescencia tardía y en la adultez temprana y tiene una naturaleza crónica, es el punto medio entre el trastorno bipolar I y bipolar II.”

El problema principal es que la mayoría de las personas que sufren de ciclotimia, nunca reciben tratamiento, aseguró John Preston Doctor en psicología, profesor de Allian International University y autor de 3 libros sobre el trastorno bipolar, incluyendo “Haciéndose cargo del Trastorno Bipolar” (Taking Charge of Bipolar Disorder). Esto se debe a que la depresión no es discapacitante, y las personas se sienten bien por periodos de tiempo, pero estos periodos no duran más de dos meses, según lo estipula el diagnóstico por medio del DSM-IV. En otras palabras como los síntomas son menos incapacitantes, las personas simplemente no se dan cuenta que tienen este trastorno, dijo Sheri Van Dijk, psicoterapeuta y autora del libro de Habilidades para el desorden Bipolar (DBT Skills Workbook for Bipolar Disorder). Por lo general los familiares y los seres queridos son los que se dan cuenta del problema, ya que sufren de las dificultades para vivir con alguien con estados de ánimo muy inestables.

“La Ciclotimia tiene un alta morbilidad, relacionada con el rompimiento de relaciones personales y con el trabajo y si los sujetos no son tratados, las consecuencias pueden ser aún peores y pueden desarrollar severos cambios en el estado de ánimo”, dijo Stokl, “lo que puede llevar a que sean diagnosticados con el trastorno bipolar”explicó Preston.


DIAGNOSTICANDO LA CICLOTIMIA.

Realizar un Diagnóstico certero por Ciclotimia es un poco difícil, ya que puede confundirse con el trastorno bipolar II o con el trastorno límite de la personalidad (pero los sujetos con el trastorno bipolar II tienden a luchar con una depresión más severa). También hay importantes diferencias entre la ciclotimia y el trastorno límite de la personalidad. Una persona con el trastorno límite puede experimentar episodios hipomaniacos, actuando muy animado, pero su estado de ánimo elevado no dura demasiado y siempre sucede después de haberse enamorado de alguien nuevo. Una vez que se desvanece el enamoramiento, la persona vuelve a sentirse abatida.

Relacionado con esto, Preston dijo: “El signo significativo de la hipomanía es la disminución de la necesidad de dormir. Las personas con hipomanía solo duermen por 3 o 4 horas, no sienten fatiga, mientras que las personas con trastorno límite, se sienten exhaustos. Además, las personas con el trastorno límite de la personalidad son “exquisitamente sensibles a los sentimientos de rechazo y abandono.”

Según Preston, la mejor forma de diagnosticar el trastorno de ciclotimia surge de: “Obtener una historia comprensiva del estado de ánimo de la persona, lo que requiere realizar entrevistas con el sujeto y los seres queridos que lo conocen muy bien. Por lo general, los seres queridos son los más aptos para detectar los cambios en el estado de ánimo.”
El trastorno de Ciclotimia se debe a cambios biológicos en el sistema nervioso. Pero afortunadamente, el tratamiento es altamente eficaz para reducir los síntomas y ayudar al paciente a mejorar su salud y llevar una vida plena.



CÓMO AFRONTAR LA CICLOTIMIA

Si has sido diagnosticado con ciclotimia, aprende lo más que puedas sobre este trastorno. Como dice Van Dikj “Para hacer algo efectivo, necesitas saber con qué estás tratando”. Habla con un psicólogo o psiquiatra sobre los síntomas, causas, disparadores y las opciones de tratamiento.

Preston asegura que “muchos expertos están en contra del tratamiento farmacológico para la ciclotimia”. Una razón es que los estabilizadores del estado de ánimo tienen muchos efectos secundarios y los antidepresivos son bien conocidos por empeorar los síntomas de la ciclotimia a largo plazo (pueden disparar episodios de hipomanía).

Preston hizo hincapié en la importancia de dos estrategias fundamentales:

  1. Mantener patrones de sueño saludables, ya que pocas horas de sueño activan los episodios de estado de ánimo. Evitar el café después del mediodía puede mejorar dramáticamente las horas de sueño. Si te sientes muy cansado a la tarde, tómate 10 minutos para caminar, ya que ofrece la misma cantidad de energía que una taza de café.
  2. La segunda estrategia es evitar el consumo de drogas y alcohol. El abuso de alcohol se relaciona comúnmente con la ciclotimia. Cuando las personas están deprimidas, buscan la ayuda de unos tragos para aliviarse. Pero el alcohol exacerba los desórdenes del estado de ánimo y sabotea las horas de sueño (aunque te duermas rápido por haber consumido alcohol, este irrumpe en la calidad de sueño. Alcohol en conjunto con la cafeína no permite que logres las etapas profundas y regenerativas del sueño).
La Psicoterapia es altamente efectiva. Las investigaciones han encontrado que la terapia cognitiva-conductual y la terapia interpersonal de ritmo social (IPSRT) son de gran ayuda para el tratamiento de los desórdenes bipolares. Van Dijk y Stokl también han notado que la terapia conductual dialéctica es valiosa para el tratamiento de estos trastornos.

La terapia interpersonal rítmica social se enfoca en dos objetivos: mejorar las relaciones interpersonales y crear rutinas saludables. Según Preston, las relaciones pueden ser una fuente significativa de estrés para las personas con Ciclotimia y pueden contribuir a los cambios en sus estados de ánimo. Esta terapia es similar a la terapia familiar o de pareja, ya que ayuda a los individuos a aprender mejores habilidades de comunicación y a resolver sus problemas y también ayuda a los seres queridos a entender que la ciclotimia es un trastorno neuroquímico y no es culpa del sujeto.

Relacionado con las psicoterapias, Van Dijk dijo: "Todas estas psicoterapias pueden ayudar a los sujetos a aprender habilidades de afrontamiento efectivas, por ejemplo, un individuo puede aprender habilidades asertivas para ayudar a mejorar su relación y estrategias para procesar y gestionar sus emociones para evitar que se conviertan en conductas problemáticas, como el abuso de sustancias."


LA RUTINA ES LA CLAVE PARA ESTABILIZAR LOS ESTADOS DE ÁNIMO

Preston asegura: “La rutina es la clave para estabilizar los estados de ánimo, y las personas con trastorno bipolar son especialmente sensibles al cambio. Cualquier modificación en sus patrones de alimentación, sueño o ejercicio, pueden interferir en sus ritmos circadianos y pueden disparar un episodio.”

Por eso es importante que los cambios se realicen bajo los mismos términos. Por ejemplo, los expertos sugieren que ir a la cama a la misma hora y despertarse al mismo horario, tal vez sea muy tedioso, pero puede ser de mucha ayuda para regular el estado de ánimo.

Fuente: Psychcentral
Imagen: Blogspot "Una Ciclotímica"

domingo, 12 de junio de 2016

Trastorno Límite de la Personalidad: no confundir con Trastorno Bipolar

Se ha podido determinar que el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) y el Trastorno Bipolar en numerosas ocasiones se diagnostican de forma conjunta en una misma persona (entre un 8% y un 18% de los casos – Paris J. et al, Psychiatry 2007-), aunque sabemos que son entidades clínicas distintas. Un diagnóstico correcto orienta al profesional hacia un tratamiento más efectivo, pero es probable que éste se encuentre ante el difícil reto de diagnosticar adecuadamente estas condiciones, que comparten varias características clínicas.
El TLP puede presenta cuatro tipos de psicopatología principales: perturbación afectiva, impulsividad, problemas cognitivos, e intensos, relaciones inestables. Lo que es más importante en estos casos es averiguar si los patrones de inestabilidad afectiva, impulsividad y relaciones inestables han sido consistentes en el tiempo. Por lo tanto, la obtención de una historia clínica detallada es crucial. Además, las otras características que vemos en el TLP, como la disociación, paranoia y problemas cognitivos, a menudo afectan enormemente el entorno del paciente y, en particular, sus relaciones. Una persona con TLP puede tener antecedentes de deterioro rápido y repentino cuando sus relaciones cambian, como el intento de suicidio después de una ruptura o severos cambios de humor cuando se separa de su familia. Generalmente, cuanto más intensa o significativo es la relación, mayor es el riesgo de estrés crónico y la desregulación del estado de ánimo.
Pero muchas de estas características se observan en pacientes con Trastorno Bipolar, como disforia, hiperactividad, impulsividad, tendencia al suicidio, y los síntomas psicóticos. Como resultado, los pacientes con TLP con este conjunto de síntomas a menudo son mal diagnosticados con el Trastorno Bipolar, posiblemente debido también a la eficacia de los tratamientos psicofarmacológicos para dichos síntomas.
Pero en los TLP los cambios de humor son generalmente de corta duración, duran sólo unas horas y cambian con relativa frecuencia. Por el contrario, los cambios de estado de ánimo en el Trastorno Bipolar tienden a durar varios días o incluso semanas o meses. Otra característica diferenciadora es que los cambios del estado de ánimo en el TLP son por lo general una reacción a un estresante ambiental (como una discusión con un ser querido o una frustración en la sala de espera), mientras que en un Trastorno Bipolar se pueden producir cambios de estado de ánimo sin motivo alguno.
Los pacientes con TLP pueden cambiar rápidamente de la depresión a la ansiedad y la ira, pero estos cambios de humor rara vez implican euforia; más a menudo, los cambios de humor son de sentirse molesto que sentirse “bien”. Asimismo, la ansiedad o la irritabilidad del TLP no debe ser confundido con la manía o hipomanía del trastorno bipolar, que por lo general implica el estado de ánimo expansivo o elevado.
A un nivel más existencial, los pacientes con pacientes de TLPespecialmente jóvenes, a menudo luchan con sentimientos de vacío y falta de valor, dificultades de autoimagen y temor al abandono. Estos síntomas son menos comunes en el Trastorno Bipolar, donde la grandiosidad y la autoestima inflada son comunes, especialmente durante los episodios del estado de ánimo maníaco. Y si bien ambas condiciones pueden incluir una historia de relaciones caóticas, un paciente con TLP puede describir dificultades de relación como la única fuente primaria o de su / su sufrimiento, mientras el paciente bipolar puede verlos como una consecuencia desafortunada de su comportamiento.
El diagnóstico preciso de la TLP y el Trastorno Bipolar en ocasiones puede ser difícil, pero es esencial para un tratamiento adecuado y el resultado óptimo. Las tasas de remisión en el TLP puede ser tan alta como 85% en 10 años (Gunderson et al, Arco Gen Psychiatry 2011), en particular con los tratamientos psicoterapéuticos eficaces. Sin embargo, el Trastorno Bipolar tiende a cronificarse y no remite en la edad adulta.
Fuente: Marta Guerri
www.psicoactiva.com