miércoles, 29 de junio de 2016

Una molécula producida durante el ejercicio aumenta la salud del cerebro

Puede ser útil para diseñar fármacos que usen esta molécula para proteger de enfermedades neurodegenerativas y mejorar la cognición en el envejecimiento de la población.

Investigadores han identificado una molécula llamada irisina que se produce en el cerebro durante el ejercicio de resistencia y tiene efectos neuroprotectores, según informa la revista Cell Metabolism. Los científicos lograron aumentar artificialmente los niveles de irisina en la sangre para activar los genes que participan en el aprendizaje y la memoria.

Aunque se sabe que el ejercicio puede mejorar la función cognitiva y disminuir los síntomas de enfermedades neurológicas, como la depresión, hemorragia cerebral y enfermedad de Alzheimer, los mecanismos subyacentes a estos efectos no están claros. Se cree que un papel importante lo tiene un factor de crecimiento, el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) .

Los autores de esta investigación, dirigida por el doctor Bruce Spiegelman, del Instituto del Cáncer Dana-Farber y de la Facultad de Medicina de Harvard, en Cambridge, Massachusetts, Estados Unidos, encontraron que una molécula llamada FNDC5 y su producto derivado, irisina, se elevan por la práctica de ejercicio de resistencia en el cerebro y aumentan la expresión de BDNF. Por otro lado, en el modelo experimental utilizado, los individuos genéticamente alterados para tener bajos niveles de irisina en el cerebro redujeron los niveles de BDNF.

El equipo de científicos también encontró que el aumento de los niveles de irisina en la circulación provocaron que la molécula traspasara la barrera hematoencefálica, donde se aumentó la expresión de BDNF y se activaron los genes implicados en la cognición.

"Nuestros resultados indican que FNDC5/irisina tiene la capacidad de controlar una vía neuroprotectora muy importante en el cerebro", dice el doctor Spiegelman. Los investigadores planean trabajar en el desarrollo de una forma estable de la proteína irisina que se pueda administrar por inyección y logre aumentar las vías de lucha contra la degeneración natural del cerebro.

FUENTE: www.abc.es

Artículo cortesía de la Dra. Ana Gracia - Director Médico de la Fundación Mentes Brillantes Venezuela

martes, 28 de junio de 2016

Descubierto el gen de la manía


La revista Nature publica esta semana un estudio sobre la base genética de la manía o el comportamiento maníaco que ocurre en el trastorno bipolar y en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Los autores, liderados por Huda Zoghbi, de la Escuela de Medicina de Baylor (EE UU), apuntan que las causas de este comportamiento pueden esconderse tras la sobreexpresión de SHANK3, un gen con un papel importante en la función cerebral.
«SHANK3 codifica una proteína que funciona en la sinapsis, el punto de comunicación entre las neuronas», explica Zoghbi a SINC. «Sus mutaciones y deleciones -pérdidas de un fragmento de ADN de un cromosoma- se han asociado con autismo, discapacidad intelectual y esquizofrenia. Y el aumento en la cantidad de SHANK3 podría ser también perjudicial para la función neuronal», añade.
Sin embargo, a diferencia de las supresiones de SHANK3, hasta ahora no estaban claras las consecuencias de la sobreexpresión de este gen. El trabajo que las ha confirmado se llevó a cabo primero en ratones y después en dos pacientes humanos. «Para nuestra sorpresa, los ratones que sobreexpresan SHANK3 presentan convulsiones y comportamientos maníacos como hiperactividad, hipersensibilidad a la anfetamina y ritmos circadianos anormales», subraya la experta.
Los científicos también identificaron dos pacientes humanos con trastornos neuropsiquiátricos que tenían duplicaciones en la región cromosómica que contiene SHANK3

Sinapsis
Un análisis más detallado con ensayos bioquímicos y electrofisiológicos indicó que las neuronas de estos ratones tienen una actividad eléctrica anormal debido a los cambios en las sinapsis.
Más tarde, los científicos identificaron dos pacientes humanos con trastornos neuropsiquiátricos, uno bipolar y el otro con TDAH, que tenían duplicaciones en la región cromosómica que contiene SHANK3. Más allá de la simple determinación de los síntomas asociados con la sobreexpresión de SHANK3, este estudio sugiere los cambios moleculares y celulares que conducen al desarrollo de la conducta maníaca y quizás al trastorno bipolar.
Un tratamiento eficaz
El trabajo identifica tratamientos que podrían ser de utilidad para las personas con trastornos neuropsicológicos relacionados con la sobreexposición de SHANK3.
Los autores evaluaron los efectos de los estabilizadores del humor en estos modelos de ratón y observaron que el valproato (un ácido graso con capacidades anticonvulsivas), pero no el litio, es capaz de revertir el comportamiento maníaco.
«Estos resultados mejoran la comprensión de los mecanismos que contribuyen a estos trastornos neuropsicológicos y el tipo de tratamientos que podrían ser apropiados», concluye Zoghbi. «Esta clase de análisis serán cruciales en el futuro para la selección apropiada de terapias para dichos trastornos».
FUENTE: ABC.ES Noticias de Salud. Octubre 2013

lunes, 27 de junio de 2016

domingo, 26 de junio de 2016

Cuidado con las condiciones climatológicas y su estado de ánimo

La palabra depresión se escucha con más frecuencia que en años anteriores. Reconocemos sus causas, más nunca se piensa que las condiciones climatológicas pudieran tener un impacto significativo en nuestro estado de ánimo. Este impacto puede notarse en la condición conocida como “depresión de temporada” o “Seasonal Affective Disorder” conocida por sus siglas en inglés como SAD. 

La condición de la depresión de temporada, también conocida como “Winter Blues”, ocurre en ciertas temporadas más que en otras del año, en particular en el invierno, aunque se han reportado casos menos frecuentes en temporada de verano. 

La condición de la “depresión de temporada” o SAD puede comenzar a presentarse durante la adolescencia pero en la mayor parte de los casos se da en la adultez. La prevalencia de la condición es más común en las mujeres con un 75 % por ciento, de acuerdo a información de los Institutos Nacionales de la Salud y la Asociación Americana de Psiquiatría. 

La razón para que se desarrolle la condición se debe a que los inviernos son más largos y oscurece más temprano. La cantidad de luz solar es menor y nuestro cerebro, al no procesar la luz solar como en otras estaciones, disminuye la producción del neurotransmisor conocido como serotonina. La serotonina impacta nuestro estado de ánimo y, por consecuencia, se desarrolla la condición. No es necesario tener un historial de salud mental previo para desarrollar la condición. 

De acuerdo a los Institutos Nacionales de la Salud, los síntomas tienden a presentarse durante los meses de otoño e invierno. Estos son similares a los de otras formas de depresión clínica, como: desesperanza, aumento en el apetito y por consecuencia aumento de peso, aumento en el patrón del sueño, disminución en los niveles de energía y concentración, falta de interés en actividades diarias, movimientos lentos, tendencia al aislamiento social y sentimientos de irritabilidad y tristeza. 


La condición de la depresión de temporada, de acuerdo a varios autores, puede convertirse en una depresión severa y la presencia de pensamientos con ideas de muerte podría estar presente. Es por tal razón que, de tú o un ser querido presentar estos síntomas no dude en consultar con su profesional de la salud como su médico personal o un profesional de la salud mental. El tratamiento para la condición es similar al de otros tipos de depresión con la utilización de antidepresivos y psicoterapia. Mas para su tratamiento se utiliza también la terapia de luz o “light therapy”. La utilización de la terapia de luz consiste de una lámpara, la cual es recetada por su médico y provee los efectos similares a los rayos solares aumentando los niveles de serotonina. Los beneficios de este tratamiento se comienzan a notar entre las 3 y 4 semanas de iniciado el tratamiento. Esta resulta altamente efectiva, de acuerdo a fuentes de los Institutos Nacionales de la Salud. 

Consejos para prevenirla y tratarla: No debe sentirse cohibido o avergonzado de buscar ayuda de sentir los síntomas de la depresión de temporada o SAD. Lo más importante para cuidar su salud y la de los suyos es informarse, reconocer los cambios en su estado de ánimo y buscar una opinión profesional. 

  • Comparta y socialice con su familia y amistades. No see aísles, interacciona con otros, ya que el apoyo social es un factor preventivo y de tratamiento. Nada como sentirse parte de un grupo en el que se sienta apreciado e integrado. 
  • Mantenga una higiene del sueño saludable. Trate de no alterar su patrón del sueño. Consulte a su médico de tener dificultades en esta área, ya que el aumento excesivo en el sueño también puede resultar en efectos negativos en tu salud. 
  • Comer saludablemente es un factor importante para mantener un organismo en óptimas condiciones. Ante los cambios climatológicos, evite el alcohol y el tabaco en exceso. A su vez, modera el consumo de alimentos altos en hidratos de carbono y azúcares. 
  • Buena adherencia al tratamiento. Sigue las instrucciones sobre los medicamentos recetados por su profesional de la salud. De tener alguna duda consulta, pregunta es su salud y es importante sentirte apoderado en el manejo de esta. 
  • Realizar ejercicios. Si por las inclemencias del tiempo no puede realizar ejercicios fuera del hogar, camina, sube y baja escaleras. Puede realizar ejercicios en su hogar por medio de vídeos y no olvide que con el simple hecho de que realizar sus tareas diarias, como recoger su casa, ya está en movimiento. Lo importante es mantenerse activo, ya que los climas fríos tienden a disminuir los niveles de energía. 
  • Utiliza la terapia de luz (“Light therapy”). Sigue las instrucciones para su uso y presenta consistencia al tratamiento. Lo más importante para el manejo de esta condición es informarse y consultar a su profesional de la salud. Recuerde que no está solo y que la identificación temprana será primordial en su tratamiento.

viernes, 24 de junio de 2016

Técnicas de neuroimagen con el flujo de sangre logran la diferenciación entre el trastorno bipolar y la depresión unipolar

LOS ESCÁNERES CEREBRALES DETECTAN EL TRASTORNO BIPOLAR CON UN 81% DE PRECISIÓN.



Un equipo de investigadores de la Universidad de Pittsburgh, EE.UU. encontró que los nuevos métodos de imagen que miden el flujo sanguíneo cerebral puede ayudar a diagnosticar el trastorno bipolar en sus primeras etapas.
Los resultados, publicados en el British Journal of Psychiatry, también muestran que las técnicas pueden diferenciar el trastorno de la depresión.
El equipo analizó a 44 mujeres para el estudio. De ellos, 18 tenían trastorno bipolar-I, 18 con depresión unipolar y 18 sirvieron como grupo de control, sin ningún tipo de trastorno del humor o la depresión.
Con el uso de un nuevo método de imagen llamado arterial spin labeling, los investigadores fueron capaces de medir el flujo de sangre de los participantes, con el fin de supervisar las regiones del cerebro relacionada con la depresión.
Este nuevo método de imagen mostró una precisión del 81% en la determinación de que las mujeres sufren de trastorno bipolar y la depresión unipolar que las mujeres tenían.
Otro nuevo método también fue utilizado, denominado "Análisis de Reconocimiento de Patrones", que permite a los investigadores a monitorear las diferencias específicas en el cerebro de cada individuo.
"Anteriormente, el diagnóstico más preciso puede hacer una gran diferencia para los pacientes y sus familias, e incluso puede salvar vidas. Este es un descubrimiento muy prometedor que pone de relieve la utilidad de la neuroimagen para identificar biomarcadores asociados a diferentes condiciones la salud mental", dice el investigador principal Jorge Almeida.
FUENTE: http://www.isaude.net/es/noticia/35784/ciencia-y-tecnologia
Publicación de fecha: 26/08/2013
FOTO: Shubhangi Kene/Foto Stock

jueves, 23 de junio de 2016

lunes, 20 de junio de 2016

La mayoria de las personas con pensamientos suicidas no recibe tratamiento

El suicidio es una de las 20 causas más importantes de defunción en el mundo para cualquier rango de edad, con un millón de muertes cada año. Este grave problema de salud pública es el motivo de muchos estudios cada año, como los que hoy se publican en la nueva revista The Lancet Psychiatry.

En el primero de ellos, investigadores de la Universidad de Glasgow (Reino Unido) y la Universidad de Harvard (EE UU) han revisado los factores psicológicos que pueden contribuir a un comportamiento suicida, como los tipos de personalidad, factores cognitivos y los acontecimientos vitales negativos.

La revista The Lancet Psychiatry publica para su lanzamiento un especial sobre suicidio. Uno de los estudios recogidos muestra los factores psicológicos que contribuyen a un comportamiento suicida y revela que alrededor del 60% de las personas que piensan en suicidarse o lo han intentado no cuentan con ningún tipo de ayuda.
Según Rory O'Connor, investigador de la institución escocesa, "a pesar de que se han identificado una serie de factores que contribuyen a la conducta suicida, no está claro cómo o por qué estos factores aumentan el riesgo de este comportamiento ni de los elementos que protegen entre aquellos que son vulnerables”.

“Son necesarios estudios adicionales para desarrollar tratamientos psicológicos y eliminar las barreras que conducen a la infrautilización de los recursos de salud mental", añade O’Connor.

Los resultados muestran también que alrededor del 60% de las personas que luchan contra pensamientos o conductas suicidas no reciben ningún tipo de ayuda. “Además, existe relativamente poca evidencia de la efectividad de los tratamientos recibidos por aquellos que sí los siguen”, explican los autores.

Por su parte, Matthew K. Nock, de la Universidad de Harvard, afirma que se han hecho avances significativos en la comprensión de la conducta suicida en los últimos años.

“Ahora tenemos una sólida base de conocimiento, así como algunos nuevos descubrimientos sobre los factores psicológicos que ponen a las personas en riesgo de pensar en el suicidio o que incrementan su probabilidad de actuar”, apunta. “Es muy importante que se invierta en nuevos avances para que disminuyamos el sufrimiento y la pérdida de vidas".

Biomarcadores para predecir el riesgo

Otro de los estudios publicados en el primer número de The Lancet Psychiatry expone una posible interacción entre la predisposición de cada persona, experiencias vitales estresantes y enfermedad psiquiátrica aguda con la conducta suicida.

Kees van Heeringen, investigador de la Universidad de Gante (Bélgica) y John Mann de la Universidad de Columbia (EE UU) han discutido la teoría del estrés-diátesis de suicidio, que explica por qué solo una pequeña minoría de personas está en riesgo de quitarse la vida después de la exposición a este tipo de estrés.

El estudio describe varios factores neurobiológicos que pueden desempeñar un papel en esta predisposición. Por ejemplo, los estudios postmortem y de neuroimagen han identificado los cambios estructurales y funcionales en los cerebros de los individuos con antecedentes de conducta suicida que puede afectar a la regulación del estado de ánimo, la respuesta al estrés y la toma de decisiones.

Estos cambios incluyen déficits bioquímicos en función de la serotonina y el eje hipotálamo-pituitaria-adrenal (HPA) de respuesta al estrés. Los autores sugieren que estas anomalías podrían utilizarse en el futuro para desarrollar biomarcadores que ayuden a predecir quién está en riesgo de quitarse la vida, y que pueden servir como un objetivo útil para el tratamiento.

Según van Heeringen, "dado que no existen exámenes clínicos fiables para identificar a las personas más predispuestas al suicidio, los biomarcadores genéticos y de imagen cerebral ofrecen prometedoras vías para la detección de individuos de alto riesgo y de los tratamientos más personalizados para la prevención de la conducta suicida".

El impacto del duelo en el suicidio
Las personas afligidas por el suicidio de una pareja o un hijo adulto corren un riesgo significativamente mayor de suicidio en comparación con las personas en duelo después de la muerte repentina por otras causas.

Los hallazgos provienen de una nueva revisión de 57 estudios, publicada en la misma revista, que compararon el efecto de la muerte por suicidio, la salud mental y el funcionamiento social de los miembros de la familia, amigos y otros contactos de los fallecidos en relación con otros duelos repentinos.


Los datos revelan que el impacto psicológico en los otros miembros de la familia también es grave: los niños que pierden a una madre por suicidio tienen un mayor riesgo de depresión, mientras que las personas que pierden a un hijo por esta causa tienen un mayor riesgo de ingreso psiquiátrico debido a una enfermedad mental.
Las personas afligidas por el suicidio de una pareja o un hijo adulto corren un riesgo significativamente mayor de suicidio

Para Alexandra Pitman, autora principal y experta de la Universidad College de Londres, "tras un cálculo aproximado vimos que entre 48 y 500 millones de personas en todo el mundo viven un duelo relacionado con el suicidio cada año. Aunque el impacto del suicidio parece variar de acuerdo con el parentesco, la verdad es que todos los miembros del fallecido son propensos a necesitar apoyo”.


Hasta ahora, las políticas de prevención del suicidio tienden a tratar a las personas afectadas por el suicidio de un conocido como un solo grupo, en lugar de reconocer que las parejas y madres poseen mayor riesgo de suicidio que otros familiares y amigos.

Referencias
Kees van Heeringen, J John Mann. “Suicide 1. The neurobiology of suicide”. Lancet Psychiatry May 2, 2014. http://dx.doi.org/10.1016/S2215-0366(14)70220-2
Rory C O’Connor, Matthew K Nock. “Suicide 2. The psychology of suicidal behaviour”. Lancet Psychiatry May 2, 2014 http://dx.doi.org/10.1016/S2215-0366(14)70222-6
Alexandra Pitman, David Osborn, Michael King, Annette Erlangsen. “Suicide 3. Effects of suicide bereavement on mental health and suicide risk”. Lancet Psychiatry May 2, 2014. http://dx.doi.org/10.1016/S2215-0366(14)70224-X 

Fuente: Agencia SINC

sábado, 18 de junio de 2016

Encontrar a tiempo la enfermedad mental - Síntomas iniciales de alarma


Las enfermedades mentales graves como la esquizofrenia o el trastorno bipolar rara vez aparecen de la nada. Cuando comienzan en la adolescencia, en muchos casos son los profesores o los compañeros de clase los que primero detectan que algo no va bien. Los episodios psicóticos pueden desarrollarse muy gradualmente y pueden permanecer sin diagnosticar durante largos periodos de tiempo.
Según explican los expertos de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, según sus siglas en inglés) en la web de la institución (www.psychiatry.orgen la mayoría de los casos, los círculos más cercanos como la familia, los amigos o los profesores e incluso la misma persona en esta situación reconocen que algo no está bien. De esta forma se identifican pensamientos, sentimientos o conductas indicativas antes de que una de estas enfermedades aparezca en su forma completa.
Conocer los síntomas o los signos iniciales de alarma puede conducir a una intervención que podría ayudar a reducir la gravedad de la enfermedad e incluso retrasar su aparición y desarrollo. En este sentido, la APA señala que si se están produciendo varios de los siguientes signos y síntomas podría estar en desarrollo una enfermedad grave:
  • Aislamiento social reciente o pérdida de interés en los otros.
  • Una inusual disminución del trabajo que se hace en el día a día, en especial en la escuela o el trabajo, como abandonar el deporte, dejar de acudir a la escuela o dificultad en la realización de tareas familiares.
  • Problemas con la concentración, memoria o pensamiento y lenguaje lógicos que son difíciles de explicar.
  • Aumento de la sensibilidad en el sentido de la vista, audición, olor o tacto y evitación de las situaciones en las que existen muchos estímulos.
  • Pérdida de iniciativa o deseo de participar en alguna actividad. Apatía.
  • Una vaga sensación de estar desconectado de uno mismo o de lo que nos rodea. Una sensación de irrealidad.
  • Creencias inusuales y exageradas sobre los poderes personales para comprender el significado o la influencia de acontecimientos. Pensamiento ilógico o 'mágico' típico de la infancia en un adulto.
  • Miedo o sospecha de los otros o una sensación fuerte de nervios.
  • Comportamiento peculiar impropio.
  • Sueño exagerado y cambios en el apetito o deterioro en la higiene personal.
  • Cambios rápidos o exagerados en los sentimientos o labilidad emocional.


Los expertos de la APA señalan que uno o dos de estos síntomas no pueden predecir una enfermedad mental pero si una persona experimenta varios de ellos juntos que le ocasionan problemas graves en su capacidad para estudiar, trabajar o relacionarse con los otros debe acudir a un profesional de la salud mental.
Diagnóstico y supervisión
Los especialistas coinciden en que la persona afectada debería al menos buscar una evaluación diagnóstica realizada por un profesional, recibir información sobre la enfermedad mental y los signos y síntomas a tener en cuenta, recibir consejo y apoyo sobre las actividades diarias y los sistemas para controlar el estrés y mantenerse bajo observación en relación a trastornos que pudieran requerir unos cuidados más avanzados.
Los familiares son compañeros valiosos y deben estar implicados en el tratamiento siempre que sea posible, añaden los especialistas del APA. La educación sobre la enfermedad mental y lo que sucede en el cerebro puede ayudar a los individuos y a sus familias a entender la significación de los síntomas, cómo la enfermedad podría desarrollarse y qué se puede hacer para ayudar, concluyen. Por último, como ejemplo acentúan la importancia de que las familias conozcan el perjudicial papel del estrés como acelerador de los síntomas y los medios para reducirlo.
Fuente: Infosalus/EuropaPress

viernes, 17 de junio de 2016

Las enfermedades mentales son tan letales como el cigarro


Las enfermedades mentales matan más personas que el tabaco. Según una investigación realizada en la Universidad de Oxford (Reino Unido), las enfermedades mentales reducen la esperanza de vida entre 10 y 20 años; es decir, una pérdida de años igual o peor que la de los fumadores más adictos. Pero, lamentan los investigadores en un artículo que se publica en "World Psychiatry", la salud mental no tiene la misma prioridad en los programas de salud pública que el tabaco.
El diagnóstico de una enfermedad mental se asocia con una disminución de la esperanza de vida tan grande como fumar 20 o más cigarrillos al día
El trabajo muestra que, por ejemplo, las personas con trastorno bipolar tienen una pérdida de entre 9 y 20 años en su esperanza de vida: de 10 a 20 años en los que padecen esquizofrenia; entre 9 y 24 años los que son adictos a las drogas y alcohol, y alrededor de 7 a 11 años para la depresión recurrente. Por contra, la pérdida de esperanza de vida para un fumador oscila entre los 8 y 10 años. "Hemos encontrado que muchos de los diagnósticos de enfermedad mental se asocian con una disminución de la esperanza de vida tan grande como la vinculada con fumar 20 o más cigarrillos al día", señala Seena Fazel, coordinadora del trabajo.
Consecuencias físicas
La experta recuerda que en las personas con enfermedad mental se dan a veces comportamientos de alto riesgo, sobre todo abuso de drogas y alcohol. Además, añade, "El estigma que rodea a las enfermedades mentales puede hacer que muchas personas no reciban tratamiento".
Por otro lado, muchas de las causas de los problemas de salud mental también tienen consecuencias físicas y no hay que olvidar que las enfermedades mentales empeoran el pronóstico de una serie de patologías físicas, especialmente cardiovasculares, diabetes y cáncer. "Desafortunadamente, muchas personas con trastornos mentales graves no acceden a la asistencia sanitaria", dice la investigadora.
Afortunadamente este escenario puede cambiarse. Actualmente, señala el artículo, existen tratamientos farmacológicos eficaces y psicológicos para los problemas de salud mental y gracias a ellos se podrá mejorar la prestación de salud mental y atención social. "Es preciso que los investigadores, los profesionales y los gobiernos hagan de la salud mental una prioridad mucho mayor para la investigación y la innovación. Se sabe que fumar es un grave problema de salud pública y por ello se han diseñado programas específicos para reducir su consumo: los resultados están a a la visa", indica. Ahora, subraya, "es el momento de hacer esfuerzo similar en materia de salud mental".
FUENTE: ABC España 

La sexualidad y el trastorno bipolar


La Psiquiatría ha avanzado mucho a lo largo de las últimas décadas, y palabras que antes producían rechazo sólo con oírlas, hoy en día se acogen con un halo de empatía y normalidad. Es lo que ocurre con el trastorno bipolar, una enfermedad mental que arrastra consigo múltiples inconvenientes en la vida diaria; alguno de ellos en la esfera de la sexualidad. Actualmente, en España un 2% de la población padece este trastorno y hasta un 60% de estos pacientes puede ver afectada de una forma u otra su vida sexual.
El trastorno bipolar pasa por dos fases características en el transcurso de la enfermedad: maniática y depresiva. En la primera, explica a ELMUNDO.es el doctor Eduard Vieta, jefe de Servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital Clínic y profesor de la Universidad de Barcelona, hay tendencia a la hiperactividad y la euforia, que suelen acompañarse de un aumento del deseo sexual, y en ocasiones de cierta desinhibición y promiscuidad. Por el contrario, en las fases depresivas, existe una disminución del deseo y la práctica sexual.
"Durante las fases maníacas se produce un aumento de la producción de una sustancia cerebral denominada dopamina que es el neurotransmisor de la motivación, el que nos impulsa a hacer cosas y a probar cosas nuevas, y es también fundamental en la excitación sexual. La manía, por tanto, aumenta la excitabilidad sexual, mientras que la depresión la disminuye", explica este especialista, quien también dirigió una ponencia sobre este tema en el VII Curso Internacional de Sexualidad y Salud Mental celebrado recientemente en Salamanca.
En las fases maníacas, agrega Usue Espinós, psicóloga de la Asociación Bipolar en Madrid (ABM), en grupos de autoayuda desde hace 15 años, el aumento libido suele conllevar conductas promiscuas, y existe riesgo de enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados.
Por tanto, los problemas principales que una persona con trastorno bipolar puede tener son los cambios del deseo sexual en un sentido u otro, pero también "pueden darse retraso en la eyaculación, impotencia y anorgasmia", enumera el doctor Vieta.
Por otro lado, y mirando hacia la esfera más psicológica y social de esta enfermedad, éstas también se ven claramente afectadas. "Muchas personas con trastorno bipolar tienen dificultades para mantener una pareja estable, a veces la falta de habilidades sociales o el aislamiento complica la posibilidad de tener una pareja estable y esto hace que tengan menos posibilidades de tener relaciones sexuales", comenta Espinós.
Además, las conductas de hipersexualidad y la promiscuidad que refieren en las fases maniacas cobran aquí gran importancia, ya que pueden provocar rechazo social y familiar. La disminución del impulso sexual puede reducir la calidad de vida y la autoestima, incluso "por mucho que se explique a los pacientes que se trata de un problema transitorio asociado a la fase depresiva o al tratamiento", lamenta el doctor Vieta.
De hecho, la psicoeducación y la rehabilitación cognitiva son clave para tratar el transcurso de la enfermedad, tal y como este especialista junto con otros investigadores demostraron en un estudio publicado en la revista 'American Journal of Psychiatry'.

La implicación de los fármacos

Los fármacos son un capítulo aparte, que también puede influir en las relaciones sexuales de pacientes con trastorno bipolar y otras enfermedades mentales. "En ocasiones, consumen psicofármacos que producen alteraciones en su actividad sexual. El problema puede ser que abandonen la medicación, con el consiguiente riesgo de recaídas", mantiene la experta de la ABM.
Pero los fármacos son esenciales para mantener la calidad de vida de los pacientes y controlar de pleno la enfermedad, tal como asegura el doctor Vieta: "El tratamiento es imprescindible para mantener la enfermedad bajo control y poder llevar una vida normal. Pero en algunos casos puede reducir el deseo y ocasionar disfunciones como anorgasmia, retraso de la eyaculación, o incluso impotencia, pero son efectos adversos reversibles que se dan sólo en ocasiones".
Así, no todos los medicamentos -en éste o cualquier otro trastorno mental- conducen a estos efectos adversos aunque con frecuencia, lamenta el experto, los psiquiatras olvidan tener en cuenta este aspecto a la hora de la prescripción, en parte porque, si no se pregunta directamente, los pacientes no hablan de ello. "Los problemas que puedan derivarse del tratamiento se solucionan cambiando la medicación; además, pueden utilizarse técnicas sexológicas o farmacológicas cuando estén indicadas", informa.
El trastorno bipolar es una patología común y tratable si se diagnostica a tiempo. Todos aquellos que lo sufren, aconseja el especialista, deben saber que si han percibido cambios indeseados en su capacidad de disfrute de una vida sexual sana y plena, existen soluciones; el primer paso es comunicarlo a los responsables de su tratamiento.
"Si sospecha que tiene un trastorno bipolar y no está diagnosticado, no tema ir al psiquiatra, se le ayudará. La Psiquiatría ha progresado muchísimo en los últimos años y en España hay los mejores especialistas y esta enfermedad cada vez se trata más desde una perspectiva multidisciplinar y multinivel, involucrando a psiquiatras, psicólogos, enfermeros, médicos de familia, etc. Los equipos están preparados para aconsejar y tratar los cambios en la conducta sexual que afectan a tantos pacientes con trastorno bipolar, pero hay que comunicarlo», concluye.
FUENTE: Beatriz G. Portalatín | Madrid para el MUNDO.ES

Actitudes que pueden dificultar la recuperación de un paciente con trastorno bipolar


A lo largo de los años he notado que determinadas líneas de pensamiento pueden interferir en el proceso de convalecencia. Algunas veces estas actitudes prefiguran el momento en que el propio paciente interrumpirá su tratamiento. He aquí algunos ejemplos de afirmaciones que he oído y que reflejan estas actitudes tan contraproducentes. 
  • “Creo que no me conviene estar siempre tomando medicinas”
  • “No creo que mi trastorno bipolar sea tan grave”
  • “ Quiero dejar de tomar la medicación para comprobar si es cierto que padezco un trastorno bipolar”
  • “No quiero saber cómo me siento si no tomo las medicinas”
  • “Quiero averiguar si soy capaz de recuperarme por mis propios medios”“ No quiero tomar las medicinas porque no son más que una muleta”
  • "Con tesón y fuerza de voluntad, estoy seguro de que podré superar la enfermedad sin tomar medicamentos”
  • “Quiero un tratamiento, pero quiero empezar más adelante”
  • “Todavía tengo dudas sobre si realmente padezco o no un trastorno bipolar”
  • “Ninguno de mis amigos cree que tengo un trastorno bipolar”
  • “Hablé con un profesional que me dijo que está seguro de que no tengo un trastorno bipolar”
  • “Leí en un rato que no me conviene tomar medicinas para el trastorno bipolar”
  • “En primer lugar, me gustaría probar una dieta y un tratamiento con minerales”
  • “Estoy seguro de que no tengo la enfermedad. No he estado enfermo en toda mi vida”.
  • “Todos mis problemas son producto de las circunstancias. No me faltan razones para actuar de esta manera”
  • “Yo no tengo la culpa. En realidad, la culpa es de mi trabajo, mi esposa, mi madre, mi novio, mi casa, esta ciudad, este gobierno, este país, etc”
  • “Si pudiera salir de este lugar, seguro que me encontraría mucho mejor”
  • “Si pudiese dormir un poco (o mantenerme despierto), entonces todo me iría mucho mejor”
  • “ Yo puedo manejar esta situación. ¿Es qué no puedes confiar en mí?”
  • “Mi médico ya no me gusta”
  • “Ya no confío en la medicina tradicional”
  • “Siempre he tenido buena suerte. No te preocupes. Confía en mí. En poco tiempo todo se resolverá”.
1. ¿Cuál es la causa más común del fracaso de los tratamientos en el trastorno bipolar?

Negarse a tomar la medicación o interrumpirla definitivamente. Básicamente, los fármacos son el único recurso que puede normalizar los procesos de pensamiento e impedir la recurrencia de la manía y la depresión. Está ha demostrado que cuantas veces se interrumpa abruptamente la medicación, mayor será el agravamiento de la enfermedad bipolar.

2. ¿Cuál es la creencia más común que plantea un obstáculo en el camino hacia la recuperación?

“Ahora estoy bien. En consecuencia, ya no necesito tomar la medicación”. Lo anterior constituye un grave error en la lógica de la enfermedad aunque algunas personas con trastorno bipolar consideran que tiene sentido. Si como consecuencia de tomar la medicación usted se siente mejor, entonces lo más inteligente será seguir tomando sus medicinas al objeto de mantener ese estado de bienestar. Si usted mejora, esto no se debe a que su enfermedad ha desaparecido misteriosamente; antes bien, significa que la medicación es correcta y está eliminando los síntomas de la enfermedad.

3.  ¿Cómo puedo saber si he tomado la medicación el tiempo suficiente para que funcione? No quiero darme por vencido.

Le aseguro que usted necesita un período de al menos seis meses de prueba con los tres principales eutimizantes en dosis moderadas y altas, antes de que se pueda determinar a ciencia que estos fármacos no podrán ayudarle. He a bordado este asunto con muchos pacientes que, habiendo sido considerados sujetos totalmente refractarios al tratamiento, respondieron bien después de haber hecho suyo un ensayo en condiciones con un fármaco estabilizador del ánimo adecuado.

4. ¿Tiene constancia de que haya personas que no responden a ningún tratamiento?

A lo largo de mi carrera profesional, menos de una docena de personas no han respondido satisfactoriamente a la administración de la medicación en dosis adecuadas. En la mayoría de los casos, estos individuos habían sufrido episodios maníacos recurrentes e incontrolados durante muchos años, y consumiendo alcohol y otras sustancias nocivas inmoderadamente. Unos pocos eran jóvenes que anteriormente habían sido tratados con antidepresivos y arrastraban un historial de episodios maníacos frecuentes que se remontaba hasta su infancia. Incluso en estos casos, los síntomas bipolares podrían reducirse con la administración de la medicación adecuada y un esfuerzo sostenido para introducir cambios saludables en su estilo de vida.

5. ¿Qué puedo hacer cuando todo parece estar fracasando?

Éste es un buen momento para dar un paso atrás y analizar objetivamente las razones del fracaso. Es muy frecuente que el tratamiento fracase a causa de otros problemas de salud que en su día pasaron inadvertidas o fueron descartados. Le pondré un ejemplo: he vivido un buen número de casos donde el consumo de alcohol y drogas ha saboteado las bondades del tratamiento médico. Cuando estas personas finalmente conseguían dejar de consumir bebidas alcohólicas y otras drogas, su medicación les devolvía su buena salud. En algunas ocasiones, la concurrencia de una lesión cerebral o una enfermedad física bloquea la efectividad del tratamiento. Será tiempo de repetir el examen físico inicial. De manera análoga, negarse a reducir el estrés que soporta en su vida diaria, no acostarse a una hora razonable, no seguir una dieta equilibrada, o no hacer ejercicio en dosis moderadas, son prácticas que pueden sabotear el tratamiento contra el trastorno bipolar. Cuando se detecten estos problemas, será necesario corregirlos si queremos albergar alguna esperanza de conseguir un buen tratamiento.

6. ¿Cuándo puede decirse que el trastorno bipolar es incontrolable? 

"El trastorno bipolar únicamente será incontrolable cuando usted se dé por vencido".