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jueves, 7 de julio de 2016

"El trastorno bipolar durante la infancia - Diferencia entre el TDAH y el Trastorno Bipolar en niños"



El trastorno bipolar adopta una apariencia diferente en los niños y los adolescentes tempranos.

El trastorno bipolar puede darse tanto en niños como en adolescentes. A diferencia de los adultos, los niños y los adolescentes tempranos suelen tener oscilaciones de humor muy rápidas (ciclo rápido) entre episodios maníacos y depresivos muchas veces a lo largo de un día. El episodio de manía suele ser un periodo de irritabilidad extrema y de rabietas destructivas más que de felicidad excesiva. La depresión en los niños con trastorno bipolar se caracteriza por numerosas quejas físicas, ausencias frecuentes del colegio o bajo rendimiento académico, intentos de fuga del hogar, irritabilidad, quejas, llanto sin causa aparente, mala comunicación y sensibilidad excesiva al rechazo o los fallos. En los jóvenes con trastorno bipolar también son comunes los síntomas mixtos.

Por el contrario, los adolescentes tardíos experimentan más episodios de tipo adulto que suelen comenzar con un episodio maníaco y con periodos relativamente estables entre episodios.

• Diagnóstico de niños con trastorno bipolar


El diagnóstico del trastorno bipolar en niños y adolescentes tempranos suelen ser complicado.

Normalmente es difícil elaborar un diagnóstico definitivo de trastorno bipolar en niños y adolescentes tempranos. El conocimiento del historial médico familiar puede resultar extremadamente útil para establecer el diagnóstico correcto. El trastorno bipolar tiene más posibilidades de afectar a los descendientes de padres con esta enfermedad. Cuando un progenitor padece de trastorno bipolar, se estima que el riesgo de cada hijo asciende a entre un 15 y un 30 por ciento.

Los síntomas del trastorno bipolar en niños y adolescentes tempranos pueden confundirse inicialmente con emociones o comportamientos normales. Sin embargo, a diferencia de los cambios de humor normales, el trastorno bipolar deteriora considerablemente la capacidad funcional en el colegio y las relaciones con los compañeros y la familia. Muchos niños con trastorno bipolar tienen discapacidades simultáneas y una baja autoestima.
Es preciso descartar otras causas que puedan explicar los síntomas del trastorno bipolar. En los niños, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y otras enfermedades mentales pueden enmascarar o a veces producirse de forma simultánea al trastorno bipolar.

A no pocos niños se les diagnostica TDAH en lugar de trastorno bipolar. En realidad, el TDAH suele aparecer antes de que se produzca un desarrollo claro de los síntomas del trastorno bipolar. No obstante, eso no significa que todos los niños con TDAH vayan a desarrollar trastorno bipolar. Sin embargo, un niño con TDAH que tenga un familiar con trastorno bipolar tiene más posibilidad de desarrollar la enfermedad.

Debería considerarse la posibilidad de realizar un diagnóstico temprano y de administrar tratamiento para el trastorno bipolar siempre que un niño pequeño desarrolle manía tras tomar medicación antidepresiva o psicoestimulante.

• Tratamiento del trastorno bipolar en niños y adolescentes tempranos

Es muy importante que los niños y los adolescentes con trastorno bipolar sean tratados y aprendan a controlar los síntomas a medida que se hacen mayores. Los medicamentos suelen resultar de utilidad para estabilizar el humor y la psicoterapia puede aportar ventajas adicionales. No obstante, se necesitaría investigar más acerca de la eficacia y la seguridad de estos medicamentos en niños y adolescentes.

• Diferencia entre TDAH y trastorno bipolar en niños

Son características de los niños con trastorno bipolar las rápidas oscilaciones de humor y las rabietas prolongadas. Aunque los síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y el trastorno bipolar en niños pueden ser similares, su origen difiere.

Por ejemplo, la destructividad y el mal comportamiento de los niños con trastorno bipolar suelen considerarse intencionados, mientras que en los pacientes de TDAH se deben más al descuido o la falta de atención.

Los arrebatos físicos y las rabietas que se observan en ambos trastornos pueden ser debidos a la imposición de límites (p.e. un simple “no” de uno de los padres) en el caso de los niños con trastorno bipolar y a la excesiva estimulación sensorial y emocional en los niños con TDAH. A diferencia de los niños con trastorno bipolar, que pueden seguir sintiéndose enfadados durante horas después de una rabieta o un arrebato físico, los que sufren de TDAH parecen tranquilizarse mucho más rápido (en unos 15 o 30 minutos).

Los niños con trastorno bipolar experimentan habitualmente molestias del sueño que suelen ir acompañadas de pesadillas de contenido morboso relacionado con la muerte (p.e. guerra nuclear o animales que atacan) mientras que esto es raro en niños con TDAH.

Fuente: http://www.janssen.es/bgdisplay.jhtml?itemname=bipolar_children&product=none#3
 

miércoles, 15 de junio de 2016

Advierten del aumento en el diagnóstico de trastorno bipolar en niños

Uno de los últimos estudios de psiquiatría en América Latina, arrojó que la depresión es la primera causa de consulta mental en la región. De ellos, el 46% son en quienes alcanzaron un nivel primario de educación, un 40% los que realizaron estudios secundarios y un 12% los profesionales. 

Esa misma investigación, publicada en junio de 2014 en el XVIII Congreso Centroamericano de Psiquiatría,  alertó sobre un aumento en el diagnostico de depresión en niños y adolescentes, pese a que en la mayoría de los casos se suele calificar en personas adultas.


En este contexto, el trastorno afectivo bipolar (TAB) es uno de los tipos de depresión que más ha preocupado al mundo de la psiquiatría y psicología ya que ha habido un gran aumento en el diagnóstico de los niños. 


“A pesar de que ha habido un gran aumento en el diagnóstico de trastorno bipolar en niños, resulta delicado hacer el diagnóstico antes de los seis años de edad debido a que los niños pequeños suelen presentar cuadros atípicos, siendo difícil predecir si los síntomas que presentan evolucionarán posteriormente hacia bipolaridad o hacia otro trastorno psiquiátrico”, indica la psiquiatra infanto-juvenil del centro de tratamiento de conductas adictivas Nevería, Paula Zomosa. 


Este trastorno puede debutar con un cuadro de depresión y presentar en la adolescencia o adultez un cuadro de exaltación del ánimo y existen indicadores que permiten predecir qué niños y/o adolescentes con depresión tendrán mayor riesgo de ser bipolares.


Sus causas se deben a factores de tipo genético, biológico, psicológico y ambiental. Un niño hijo de un padre bipolar tiene un 25% de riesgo de presentar la enfermedad. Si ambos padres son bipolares, el riesgo aumenta entre un 50 y 70%. De acuerdo a factores externos, hay ciertos hechos que podrían ser desencadenantes en el trastorno como la separación de los padres, problemas escolares o abuso sexual y físico. 


El trastorno afectivo bipolar es un trastorno que se caracteriza por tener cambios rápidos de ánimo con periodos de exaltación (manías) que se pueden manifestar por expansividad o altos niveles de irritabilidad. Estos cambios de conducta hacen al niño mostrarse muy omnipotente, egocéntrico, eufórico o excesivamente optimista y contento, sin causa aparente y con disminución de la necesidad de dormir. 


“Se pueden percibir como niños impredecibles, beligerantes, impulsivos, con explosiones agresivas en forma de “pataletas” severas, frecuentes y desproporcionadas, en relación a temas triviales, como lavarse los dientes o ir a acostarse”, explica la especialista. 


Otro de los rasgos que tienen estos niños son la desinhibición e involucramiento excesiva en actividades riesgosas o placenteras, que pueden convertirse en la adolescencia en una serie de conductas peligrosas como promiscuidad, escaparse de la casa y hasta consumir drogas. 


A diferencia de los adultos, cuyos cuadros clásicos se manifiestan de forma cíclica a los largo de la vida, los más pequeños suelen tener estos síntomas en forma más continua y crónica que episódica. 
Este trastorno se puede confundir con el déficit de atención producto de la hiperactividad, dificultad para concentrarse y baja tolerancia a la frustración que se da en ambos casos

En este punto, la psiquiatra advierte que estos síntomas se pueden confundir con el déficit atencional y trastornos conductuales ya que éstos son frecuentes en ambos casos, producto de la hiperactividad, dificultad para concentrarse, baja tolerancia a la frustración y tendencia a no medir los riesgos. 



“Es frecuente que el TAB de inicio en la niñez y coexista junto a los mismos trastornos mencionados previamente, lo que hace más compleja la distinción”, comenta la psiquiatra. 


La función de los padres


El rol de los padres es fundamental para que un niño conlleve esta enfermedad, que no tiene cura, de la mejor manera. 


La recomendación de los especialistas es solicitar una evaluación por un psiquiatra infanto-juvenil para realizar el diagnóstico donde previamente evaluará los síntomas actuales y remotos, los antecedentes del desarrollo, antecedentes psiquiátricos de la familia e información recopilada del colegio o institución donde se encuentre respecto a su edad. 


La psiquiatra enfatiza en que antes de realizar cualquier diagnóstico se debe descartar el uso de medicamentos, drogas y patología médica pudiendo solicitar exámenes complementarios.


Es importante destacar que no existe ningún examen que permita diagnosticar la bipolaridad, éstos se pueden realizar solamente para descartar otras patologías y como complemento a la evaluación. 


Una vez realizado el estudio diagnóstico, el médico puede orientar a los padres sobre modificaciones que se deban realizar en cuánto a los hábitos del niño, dinámicas en la familia y en el colegio, además de indicar tratamiento farmacológico y dependiendo del caso, psicoterapia individual y/o familiar, afirma la psiquiatra.

FUENTE: Grupo de Diarios de América www.gda.com