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miércoles, 29 de junio de 2016

Una molécula producida durante el ejercicio aumenta la salud del cerebro

Puede ser útil para diseñar fármacos que usen esta molécula para proteger de enfermedades neurodegenerativas y mejorar la cognición en el envejecimiento de la población.

Investigadores han identificado una molécula llamada irisina que se produce en el cerebro durante el ejercicio de resistencia y tiene efectos neuroprotectores, según informa la revista Cell Metabolism. Los científicos lograron aumentar artificialmente los niveles de irisina en la sangre para activar los genes que participan en el aprendizaje y la memoria.

Aunque se sabe que el ejercicio puede mejorar la función cognitiva y disminuir los síntomas de enfermedades neurológicas, como la depresión, hemorragia cerebral y enfermedad de Alzheimer, los mecanismos subyacentes a estos efectos no están claros. Se cree que un papel importante lo tiene un factor de crecimiento, el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) .

Los autores de esta investigación, dirigida por el doctor Bruce Spiegelman, del Instituto del Cáncer Dana-Farber y de la Facultad de Medicina de Harvard, en Cambridge, Massachusetts, Estados Unidos, encontraron que una molécula llamada FNDC5 y su producto derivado, irisina, se elevan por la práctica de ejercicio de resistencia en el cerebro y aumentan la expresión de BDNF. Por otro lado, en el modelo experimental utilizado, los individuos genéticamente alterados para tener bajos niveles de irisina en el cerebro redujeron los niveles de BDNF.

El equipo de científicos también encontró que el aumento de los niveles de irisina en la circulación provocaron que la molécula traspasara la barrera hematoencefálica, donde se aumentó la expresión de BDNF y se activaron los genes implicados en la cognición.

"Nuestros resultados indican que FNDC5/irisina tiene la capacidad de controlar una vía neuroprotectora muy importante en el cerebro", dice el doctor Spiegelman. Los investigadores planean trabajar en el desarrollo de una forma estable de la proteína irisina que se pueda administrar por inyección y logre aumentar las vías de lucha contra la degeneración natural del cerebro.

FUENTE: www.abc.es

Artículo cortesía de la Dra. Ana Gracia - Director Médico de la Fundación Mentes Brillantes Venezuela

lunes, 20 de junio de 2016

La mayoria de las personas con pensamientos suicidas no recibe tratamiento

El suicidio es una de las 20 causas más importantes de defunción en el mundo para cualquier rango de edad, con un millón de muertes cada año. Este grave problema de salud pública es el motivo de muchos estudios cada año, como los que hoy se publican en la nueva revista The Lancet Psychiatry.

En el primero de ellos, investigadores de la Universidad de Glasgow (Reino Unido) y la Universidad de Harvard (EE UU) han revisado los factores psicológicos que pueden contribuir a un comportamiento suicida, como los tipos de personalidad, factores cognitivos y los acontecimientos vitales negativos.

La revista The Lancet Psychiatry publica para su lanzamiento un especial sobre suicidio. Uno de los estudios recogidos muestra los factores psicológicos que contribuyen a un comportamiento suicida y revela que alrededor del 60% de las personas que piensan en suicidarse o lo han intentado no cuentan con ningún tipo de ayuda.
Según Rory O'Connor, investigador de la institución escocesa, "a pesar de que se han identificado una serie de factores que contribuyen a la conducta suicida, no está claro cómo o por qué estos factores aumentan el riesgo de este comportamiento ni de los elementos que protegen entre aquellos que son vulnerables”.

“Son necesarios estudios adicionales para desarrollar tratamientos psicológicos y eliminar las barreras que conducen a la infrautilización de los recursos de salud mental", añade O’Connor.

Los resultados muestran también que alrededor del 60% de las personas que luchan contra pensamientos o conductas suicidas no reciben ningún tipo de ayuda. “Además, existe relativamente poca evidencia de la efectividad de los tratamientos recibidos por aquellos que sí los siguen”, explican los autores.

Por su parte, Matthew K. Nock, de la Universidad de Harvard, afirma que se han hecho avances significativos en la comprensión de la conducta suicida en los últimos años.

“Ahora tenemos una sólida base de conocimiento, así como algunos nuevos descubrimientos sobre los factores psicológicos que ponen a las personas en riesgo de pensar en el suicidio o que incrementan su probabilidad de actuar”, apunta. “Es muy importante que se invierta en nuevos avances para que disminuyamos el sufrimiento y la pérdida de vidas".

Biomarcadores para predecir el riesgo

Otro de los estudios publicados en el primer número de The Lancet Psychiatry expone una posible interacción entre la predisposición de cada persona, experiencias vitales estresantes y enfermedad psiquiátrica aguda con la conducta suicida.

Kees van Heeringen, investigador de la Universidad de Gante (Bélgica) y John Mann de la Universidad de Columbia (EE UU) han discutido la teoría del estrés-diátesis de suicidio, que explica por qué solo una pequeña minoría de personas está en riesgo de quitarse la vida después de la exposición a este tipo de estrés.

El estudio describe varios factores neurobiológicos que pueden desempeñar un papel en esta predisposición. Por ejemplo, los estudios postmortem y de neuroimagen han identificado los cambios estructurales y funcionales en los cerebros de los individuos con antecedentes de conducta suicida que puede afectar a la regulación del estado de ánimo, la respuesta al estrés y la toma de decisiones.

Estos cambios incluyen déficits bioquímicos en función de la serotonina y el eje hipotálamo-pituitaria-adrenal (HPA) de respuesta al estrés. Los autores sugieren que estas anomalías podrían utilizarse en el futuro para desarrollar biomarcadores que ayuden a predecir quién está en riesgo de quitarse la vida, y que pueden servir como un objetivo útil para el tratamiento.

Según van Heeringen, "dado que no existen exámenes clínicos fiables para identificar a las personas más predispuestas al suicidio, los biomarcadores genéticos y de imagen cerebral ofrecen prometedoras vías para la detección de individuos de alto riesgo y de los tratamientos más personalizados para la prevención de la conducta suicida".

El impacto del duelo en el suicidio
Las personas afligidas por el suicidio de una pareja o un hijo adulto corren un riesgo significativamente mayor de suicidio en comparación con las personas en duelo después de la muerte repentina por otras causas.

Los hallazgos provienen de una nueva revisión de 57 estudios, publicada en la misma revista, que compararon el efecto de la muerte por suicidio, la salud mental y el funcionamiento social de los miembros de la familia, amigos y otros contactos de los fallecidos en relación con otros duelos repentinos.


Los datos revelan que el impacto psicológico en los otros miembros de la familia también es grave: los niños que pierden a una madre por suicidio tienen un mayor riesgo de depresión, mientras que las personas que pierden a un hijo por esta causa tienen un mayor riesgo de ingreso psiquiátrico debido a una enfermedad mental.
Las personas afligidas por el suicidio de una pareja o un hijo adulto corren un riesgo significativamente mayor de suicidio

Para Alexandra Pitman, autora principal y experta de la Universidad College de Londres, "tras un cálculo aproximado vimos que entre 48 y 500 millones de personas en todo el mundo viven un duelo relacionado con el suicidio cada año. Aunque el impacto del suicidio parece variar de acuerdo con el parentesco, la verdad es que todos los miembros del fallecido son propensos a necesitar apoyo”.


Hasta ahora, las políticas de prevención del suicidio tienden a tratar a las personas afectadas por el suicidio de un conocido como un solo grupo, en lugar de reconocer que las parejas y madres poseen mayor riesgo de suicidio que otros familiares y amigos.

Referencias
Kees van Heeringen, J John Mann. “Suicide 1. The neurobiology of suicide”. Lancet Psychiatry May 2, 2014. http://dx.doi.org/10.1016/S2215-0366(14)70220-2
Rory C O’Connor, Matthew K Nock. “Suicide 2. The psychology of suicidal behaviour”. Lancet Psychiatry May 2, 2014 http://dx.doi.org/10.1016/S2215-0366(14)70222-6
Alexandra Pitman, David Osborn, Michael King, Annette Erlangsen. “Suicide 3. Effects of suicide bereavement on mental health and suicide risk”. Lancet Psychiatry May 2, 2014. http://dx.doi.org/10.1016/S2215-0366(14)70224-X 

Fuente: Agencia SINC

viernes, 17 de junio de 2016

Las enfermedades mentales son tan letales como el cigarro


Las enfermedades mentales matan más personas que el tabaco. Según una investigación realizada en la Universidad de Oxford (Reino Unido), las enfermedades mentales reducen la esperanza de vida entre 10 y 20 años; es decir, una pérdida de años igual o peor que la de los fumadores más adictos. Pero, lamentan los investigadores en un artículo que se publica en "World Psychiatry", la salud mental no tiene la misma prioridad en los programas de salud pública que el tabaco.
El diagnóstico de una enfermedad mental se asocia con una disminución de la esperanza de vida tan grande como fumar 20 o más cigarrillos al día
El trabajo muestra que, por ejemplo, las personas con trastorno bipolar tienen una pérdida de entre 9 y 20 años en su esperanza de vida: de 10 a 20 años en los que padecen esquizofrenia; entre 9 y 24 años los que son adictos a las drogas y alcohol, y alrededor de 7 a 11 años para la depresión recurrente. Por contra, la pérdida de esperanza de vida para un fumador oscila entre los 8 y 10 años. "Hemos encontrado que muchos de los diagnósticos de enfermedad mental se asocian con una disminución de la esperanza de vida tan grande como la vinculada con fumar 20 o más cigarrillos al día", señala Seena Fazel, coordinadora del trabajo.
Consecuencias físicas
La experta recuerda que en las personas con enfermedad mental se dan a veces comportamientos de alto riesgo, sobre todo abuso de drogas y alcohol. Además, añade, "El estigma que rodea a las enfermedades mentales puede hacer que muchas personas no reciban tratamiento".
Por otro lado, muchas de las causas de los problemas de salud mental también tienen consecuencias físicas y no hay que olvidar que las enfermedades mentales empeoran el pronóstico de una serie de patologías físicas, especialmente cardiovasculares, diabetes y cáncer. "Desafortunadamente, muchas personas con trastornos mentales graves no acceden a la asistencia sanitaria", dice la investigadora.
Afortunadamente este escenario puede cambiarse. Actualmente, señala el artículo, existen tratamientos farmacológicos eficaces y psicológicos para los problemas de salud mental y gracias a ellos se podrá mejorar la prestación de salud mental y atención social. "Es preciso que los investigadores, los profesionales y los gobiernos hagan de la salud mental una prioridad mucho mayor para la investigación y la innovación. Se sabe que fumar es un grave problema de salud pública y por ello se han diseñado programas específicos para reducir su consumo: los resultados están a a la visa", indica. Ahora, subraya, "es el momento de hacer esfuerzo similar en materia de salud mental".
FUENTE: ABC España 

miércoles, 15 de junio de 2016

Insomnio adolescente se relaciona con la depresión y la ansiedad

Un estudio en estudiantes de secundaria realizado por profesionales en salud mental de la Universidad de Adelaide ha arrojado nueva luz sobre los vínculos entre las condiciones de salud mental relacionados con el insomnio, entre los adolescentes.
El equipo a cargo del Dr. Pasquale Alvaro encuestó a más de 300 estudiantes de secundaria de Australia 12-18 años de edad para entender mejor sus hábitos de sueño, problemas de salud mental y la hora del día que eran más activos (conocida como su "cronotipo").
Los resultados, publicados ahora en la revista  Sleep Medicine , pueden tener implicaciones para el tratamiento clínico de los adolescentes que experimentan problemas de sueño y de salud mental.
"Las personas con insomnio tienen dificultades para conciliar el sueño o permanecer dormido durante el tiempo que lo necesitan. Se trata de un trastorno del sueño muy extendida entre el público en general, y en la mayoría de los países alrededor del 11% de los adolescentes de 13 a 16 años de experiencia insomnio en algún momento ", dice el Dr. Alvaro.
"Hay una creciente conciencia entre la comunidad científica de que los trastornos de insomnio, depresión y ansiedad están relacionados unos con otros, y estos trastornos contiene neurobiológico superposición, psicológico y factores de riesgo social.
"Tener insomnio, además de la ansiedad o la depresión puede intensificar aún más los problemas que experimentan con cada trastorno individual. Puede conducir a problemas tales como el alcohol y el uso indebido de drogas durante la adolescencia ", dice.
Estudio del Sr. Alvaro encontró que la presencia de insomnio se vinculó de forma independiente con la depresión, trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno de pánico entre los adolescentes.
Los adolescentes que fueron más activos en las noches eran más propensas a tener depresión y / o insomnio. Este grupo fue también más propensos a tener el trastorno obsesivo-compulsivo, la ansiedad de separación, y fobia social, aunque estos trastornos a menudo no están vinculados de forma independiente con el insomnio.
"Estos hallazgos sugieren que la cronotipo 'vespertinidad' - ser más activo en las noches - es un factor de riesgo independiente para el insomnio y la depresión. Esto es importante porque los adolescentes tienden a desarrollar una preferencia por las noches, que a veces se convierte en un síndrome por el que mantienen retrasar ir a dormir ", dice el Dr. Alvaro.
"Sobre la base de nuestra evidencia, creemos que los esfuerzos de prevención y tratamiento para el insomnio y la depresión deberían considerar esta combinación de la salud mental, el sueño y la cronotipo vespertinidad, además de los principales enfoques de comportamiento actuales.Prevención y tratamiento esfuerzos para subtipos de ansiedad también deben considerar centrándose en el insomnio y la depresión ".
Fuente: http://www.psypost.org/

martes, 14 de junio de 2016

La estigmatización mediática y la enfermedad mental


"El alumno de la ballesta sufre un trastorno mental". Este titular de prensa, publicado en un diario de tirada nacional, proclamaba que un posible "brote psicótico", palabras pronunciadas por la consejera de Educación de la Generalitat de Cataluña, habría motivado la muerte de un profesor a manos de un alumno de segundo de ESO en un instituto de Barcelona. "Un chaval normal de una familia normal", tal y como lo describían sus compañeros.
La palabra "normal" también aparecía asociada al piloto de Germanwings que estrelló un avión de la compañía en los Alpes franceses. Aunque no tardaron en aparecer sus antecedentes psiquiátricos. Ambos sucesos, tan trágicos y mediáticos, han vuelto a poner de manifiesto el hecho de que las personas que cometen actos de violencia tan espantosos sufren una enfermedad mental. Es como si la sociedad necesitara explicarse algo tan terrible a través de los trastornos mentales, en vez de asumir que el mal y la violencia acompaña a la humanidad a lo largo de su historia. Cada día mueren miles de personas en el mundo en guerras, hambrunas, masacres, terrorismo o violencia de género. Y el 97% de quienes cometen esos crímenes no padece ningún trastorno. Solo el 3% de las personas con enfermedad mental comete actos violentos a causa de su enfermedad, cuando no reciben el tratamiento adecuado.
La idea de que la enfermedad mental esta íntimamente relacionada con la violencia no tiene base científica. Las personas que la padecen rara vez son peligrosas para la sociedad en general. Lo más normal es que realicen conductas agresivas hacia ellos mismos o hacia el entorno familiar y sean víctimas de abusos y malos tratos, además de ver vulnerados sus derechos.
De hecho, son personas como cualquier otra: estudian, trabajan, tienen familia, hijos, amigos, ejercen sus derechos y obligaciones como ciudadanos. Su enfermedad no supone ningún impedimento para poder llevar una vida normalizada y estar plenamente integrado en la sociedad. El único rasgo que puede distinguir a este colectivo son los apoyos necesarios para favorecer su autonomía personal y una vida independiente.
¿Por qué se dice en titulares que el asesino era esquizofrénico? Nadie lo menciona cuando es diabético o hipertenso. Se debería evitar "etiquetar" a las personas con problemas mentales llamándolas, por ejemplo, "esquizofrénicos", por la misma razón que no se dice "sidoso" ni "canceroso". También habría que evitar informaciones sensacionalistas, tendenciosas y no contrastadas, y romper la asociación entre enfermedad mental y violencia.
En ese sentido, es lamentable que muchas personas no sean capaces de ver a la persona, sino solo al enfermo, como si su problema totalizara todos los aspectos de su vida: "Esta no es Alicia, una abogada que fuma a escondidas y a la que le encanta el senderismo, el cine y los musicales. Solo es alguien con trastorno bipolar". Hablamos de una realidad que afecta a una de cada cuatro personas a lo largo de la vida. Todos tenemos probabilidades de padecer una enfermedad mental, al igual que ocurre con muchos otros tipos de enfermedades.
Entendemos que la falta de tiempo y de especialización contribuyen a que los medios de comunicación reproduzcan prejuicios sobre la enfermedad mental, que está sobredimensionada en las secciones de Sucesos e infrarrepresentada en las de Salud. Desde este colectivo que represento creemos que una armonía entre la tiranía del lenguaje políticamente correcto y la operatividad de las palabras --es entendible que 'persona con enfermedad mental' no cabe en un titular--, con la sensibilidad y falta de prejuicios que merece el colectivo podría ayudar a informar con más rigor sobre la enfermedad mental.
En todo caso, el mejor modo de evitar que una persona con esquizofrenia protagonice un hecho violento es prevenir: evitar que abandone su medicación, mejorar la atención sociosanitaria y apoyar a su familia. Y para difundir esos mensajes los medios de comunicación son una herramienta indispensable.
Por Antonio Garrido - Presidente de Asaenec (Asociación de allegados y personas con enfermedad mental de Córdoba.España)

Fuente: www.diariocordoba.com

Las personas con depresión pueden ser más propensas a desarrollar Parkinson

Las personas con depresión pueden ser más propensas a desarrollar la enfermedad de Parkinson, según un amplio estudio publicado este miércoles en la edición digital de 'Neurology', revista médica de la Academia Americana de Neurología.


"Vimos este vínculo entre la depresión y la enfermedad de Parkinson durante más de un intervalo de tiempo de más de dos décadas, por lo que la depresión puede ser un síntoma muy precoz de la enfermedad de Parkinson o un factor de riesgo para la enfermedad", afirma el autor del estudio Peter Nordström, de la Universidad de Umea, en Suecia.

Los investigadores también analizaron hermanos y encontraron que no había relación entre un hermano que tiene depresión y el otro Parkinson. "Este hallazgo nos da más pruebas de que estas dos enfermedades están relacionadas --apunta Nordström--. Si las enfermedades eran independientes entre sí pero causadas por los mismos factores ambientales o genéticos tempranos, entonces esperaríamos ver ambas enfermedades juntas en los hermanos, pero eso no sucedió".

Para el estudio, los investigadores comenzaron con todos los ciudadanos suecos mayores de 50 años a finales de 2005. A partir de eso, se quedaron con las 140.688 personas que fueron diagnosticadas con depresión entre 1987 y 2012. Estas personas fueron emparejadas con tres participantes del grupo control del mismo sexo y año de nacimiento que no habían sido diagnosticados con depresión, con un total de 421.718 participantes de control.

Los participantes fueron seguidos durante un máximo de 26 años, tiempo en el que 1.485 personas con depresión desarrollaron la enfermedad de Parkinson, o un 1,1 por ciento, mientras que 1.775 personas, o el 0,4 por ciento de los que no sufrían depresión, desarrolló Parkinson. La enfermedad de Parkinson fue diagnosticada una media de 4,5 años después del inicio del estudio y la probabilidad de desarrollar Parkinson disminuyó con el tiempo.

Las personas con depresión fueron 3,2 veces más propensas a desarrollar la enfermedad de Parkinson dentro de un año después del inicio del estudio que las personas que no tenían depresión. Entre 15 y 25 años después de que el trabajo comenzara, los participantes con depresión presentaban un 50 por ciento más de probabilidades de desarrollar la enfermedad de Parkinson.

Los individuos con casos más graves de depresión también eran más propensos a desarrollar la enfermedad de Parkinson y quienes habían sido hospitalizados por depresión cinco o más veces registraban un 40 por ciento más de probabilidades de desarrollar la enfermedad de Parkinson que aquellos que habían sido hospitalizados por depresión sólo una vez. Las personas hospitalizadas por depresión tenían también 3,5 veces más probabilidades de desarrollar la enfermedad de Parkinson que quienes habían sido tratados para la depresión como pacientes ambulatorios.

La relación entre la depresión y la enfermedad de Parkinson no cambió cuando los investigadores ajustaron por otros tratornos relacionadas con la depresión, como la lesión traumática cerebral, el accidente cerebrovascular y el abuso de alcohol y drogas.

Fuente: www.canarias7.es

"Punto y coma": Un tatuaje revolucionario en pos de la SALUD MENTAL

EL TATUAJE QUE CELEBRA LA VIDA


Es probable que navegando por Internet y las redes sociales, te encuentres con fotografías de personas que lucen en su cuello o muñecas un tatuaje de punto y coma.  No se trata de la última moda emergente, sino de un gesto con un proyecto definido detrás, que ha alcanzado popularidad recientemente, y que nació para transmitir un mensaje muy claro.

Lo primero es lo primero: ¿cómo surgió esta iniciativa? Project Semicolon” nació de la mano de Amy Bleuel una de esas admirables mujeres capaces de transformar el dolor en superación. Amy, una norteamericana de 18 años, luego de pasar por una adolescencia bastante tormentosa, marcada con varios intentos de suicidio, se tatuó en el año 2013 este signo de puntuación después de que perdiera a su papá a consecuencia de la depresión suicidándose.

En ese mismo año, 2013, las estadísticas hablaban de que cada 12,8 minutos una personas decide terminar con su vida en el mundo.

Entre el punto final y el punto y coma la diferencia puede ser poca. Este último indica una pausa mayor que la coma pero más pequeña que el punto y la Real Academia Española indica que uno de sus usos es para separar oraciones o ideas independientes, pero que guardan una cierta relación con el tema del párrafo, está dotado de continuidad.

“Proyecto punto y coma (en español) tiene un propósito claro: luchar contra la depresión, el suicidio, la adicción y todas aquellas prácticas autodestructivas que atentan contra nuestro desarrollo pleno. 

Muchas son las personas que se han sentido identificadas con este proyecto y han tatuado su principal símbolo en la piel. Para ellas, este acto ha representado una estrategia para conectarse con otras personas en su misma situación, demostrar su valentía y -por sobre todo- sus ganas de seguir. El tatuaje del punto y coma se convierte en un recordatorio permanente para aquel que se lo hace de que ha elegido apostar y continuar con la vida.


Gracias al apoyo de músicos, medios de comunicación y personas anónimas en redes sociales, el 'proyecto Punto y Coma' se ha convertido en un mensaje de esperanza que se ha propagado a distintas partes del mundo y se ha convertido en un símbolo de lucha, esperanza e inspiración para todas aquellas personas que se encuentren batallando con estos problemas de salud mental, tan frecuentes.

En definitiva, este punto y coma es la manera más ilustrativa de expresar: Mi historia todavía no ha terminado, decido celebrar la vida”



Fuentes consultadas: Europapress.es / Vivirsalud.imujer.com

lunes, 13 de junio de 2016

Los psiquiatras advierten que el trastorno de personalidad pasa desapercibido


  • En atención primaria, hasta el 30% de los pacientes que acuden a consulta con dolor crónico o depresión puede sufrir este síndrome

Entre el 25% y el 30% de las personas que acuden a las consultas de atención primaria podría padecer un trastorno de personalidad, aun cuando pase desapercibido para el médico de cabecera, que le recetará un tratamiento habitual para el dolor, dependencia o depresión que manifiesta el paciente. La terapia, desde luego, no dará resultado. “Puede suceder que el médico no tenga conceptos muy claros respecto a los trastornos de personalidad porque es un tema diferente, muy distinto, a los conceptos médicos”, afirma la doctora Andrea González, responsable médico de la Unidad de Trastorno Bipolar de AMSA Avances Médicos, durante la jornada “El paciente de relación difícil en Atención Primaria”, celebrada en la Clínica IMQ Zorrotzaurre de Bilbao. “Es muy importante que el médico tenga presente este tipo de trastornos porque muchos de los pacientes no son conscientes de lo que tienen, y llegan a la consulta con dolor, o una dependencia, o una depresión, cuando, en realidad, padecen un desorden de este tipo”.
El trastorno de personalidad se manifiesta por medio de patrones de comportamiento disfuncionales, que dificultan de manera persistente la adaptación del paciente a las diferentes situaciones estresantes de la vida. Estos pacientes pueden presentar trastornos dolorosos crónicos, acudir a la consulta de forma recurrente, o tener un abuso de sustancias, depresión o conductas suicidas. Suelen recurrir con frecuencia a las consultas, aunque no responden a los tratamientos médicos usuales y tienen una difícil interacción. “No se trata solo de pacientes hiperfrecuentadores, sino también de aquellos que tienen una interacción médico-paciente difícil debido a que sus típicas alteraciones en la relación con los demás pueden suscitar también en el médico tratante y en otros profesionales de atención primaria respuestas emocionales negativas”, afirma la doctora González. “El conocimiento sobre los trastornos de personalidad y el diagnóstico adecuado sin lugar a dudas es una herramienta necesaria para poder mejorar la relación médico-paciente y ayudar a estas personas”.
Sin embargo, las alteraciones psicológicas no detectadas previamente, como es el caso de trastornos de personalidad, hacen que los médicos tengan muchas dificultades para llevar a cabo su trabajo. “Evaluar la personalidad es difícil”, concluye la doctora González. “Los profesionales de la salud mental buscamos información de terceros, de la familia, de personas que le puedan conocer de antes, y les hacemos entrevistas largas para determinar el diagnóstico pero en atención primaria es más difícil realizarlas”.
Fuente: http://www.diariovasco.com/

Depresión y obesidad

Mi padre dejó a mi mamá hace 15 años. Desde entonces está deprimida y engordó 24 kilos. Sólo mira tele, come sin parar y a los 60 años no pone voluntad para cuidarse. Para colmo cree que los remedios para la depresión la engordan. ¿Qué opina? Sabrina J., Goya, Corrientes.


Todas las funciones psicobiológicas del organismo están interrelacionadas en perfecta armonía y, por ese motivo, cuando alguna de ellas se desacomoda inevitablemente involucra a otras. 

Un ejemplo es la relación entre obesidad-depresión. Es por esto que no resultó extraño que en el Congreso Americano de Psiquiatría, realizado en mayo pasado en los Estados Unidos, J. Licinio explicara la necesidad de profundizar la investigación sobre el vínculo entre estas dos enfermedades.
El investigador lo justificó con cinco razones: 1) ambos trastornos frecuentemente coexisten en una misma persona; 2) los estudios epidemiológicos indican que la obesidad produce depresión y la depresión, obesidad; 3) los remedios antidepresivos alteran el metabolismo e inducen aumento de peso; 4) el estrés prolongado suele ser un disparador común de ambas patologías y 5) el alto costo económico que tiene para el paciente, la familia y los servicios de salud.
En tal sentido se destaca la importancia de ciertas hormonas que actúan en el sistema nervioso y participan en la depresión y en la obesidad. Por su importancia, una de ellas es la leptina (de leptos, delgado), hormona que se produce en los adipocitos, las células del tejido graso, y que tiene dos acciones: 1) sobre el estado de ánimo y 2) regular el apetito y la termogénesis, es decir, el proceso por el cual se quema la grasa corporal.
En personas sanas y en condiciones fisiológicas cuando aumenta la grasa en el organismo, en forma paralela se incrementa la producción de leptina, que actúa sobre el hipotálamo, frena el apetito y aumenta el metabolismo. Es la “hormona antiobesidad” y ejerce su acción en lugares específicos (receptores) que existen en el cerebro. Además, tiene efectos tranquilizantes y antidepresivos, por lo cual juega un papel importante para tener un buen estado de ánimo.
Ahora bien, si cuando aumenta la grasa corporal se produce más leptina, ¿por qué las personas con sobrepeso y, en consecuencia, con abundante hormona circulando no pueden reducir la ingesta de alimentos y siguen comiendo más de la cuenta? En realidad no deberían tener hambre, pero lo tienen a su pesar. Y es por la existencia de una falla que se llama “resistencia a la leptina”, ya que los receptores de esta hormona no tienen sensibilidad para reconocerla y, por lo tanto, es como si no existiera. Esto significa que hay mucha cantidad pero su función está muy disminuida, y es una razón de por qué las personas obesas comen de más y no tienen sensación de saciedad. Y lo mismo ocurre con el estado de ánimo. ya que tampoco se ejercen sus acciones antidepresivas y tranquilizantes que, incluso, puede inducir manifestaciones opuestas, es decir, angustia y depresión.
Otras hormonas –los glucocorticoides– elevadas en la depresión también producen aumento de peso. Se suman a esto frecuentes trastornos del sueño nocturno –comunes en gordos y deprimidos– que producen el aumento de otra hormona llamada grelina, que estimula el apetito. 
Por estas y otras razones, exigirles a deprimidos y obesos que pongan voluntad no resulta suficiente para que se recuperen. Deben ser tratados de manera integral.
Fuente: Dr. Norberto Abdala Psiconeuroendocrinólogo. Profesor Titular de Psiquiatría, USAL

domingo, 12 de junio de 2016

Consultar al Psiquiatra no es porque esté "loco"

El psiquiatra es un médico que se dedica a atender  y ayudar a las personas que sufren o padecen diversos trastornos relacionados con la conducta (comportamiento) y las emociones humanas. Es un profesional entrenado para escuchar y comprender a su prójimo sin tener que juzgarlo, utilizando toda la sencillez y calor que se desprende de una relación altamente filantrópica. Lamentablemente se ha venido estigmatizando, de manera ignorante, como “loco”, a aquel individuo que acude a esta consulta.  Por esto se siente mucho temor cuando se piensa en buscar la ayuda de un psiquiatra. A veces, los más “valientes” lo hacen de forma  muy  disimulada  y  con  la  pretensión  que esto sea“muy escondido”. Otros, también consideran que ¿para que voy a donde una persona que seguramente está más “loca o loco” que yo?

Estas circunstancias, incluso, han llevado a caricaturizar  este tipo de consulta o de pronto de aplicarle mucha “trascendencia misteriosa” . Se “dibuja” a un facultativo distante, serio, enojado, de mirada exploradora que interpreta cada gesto, cada movimiento y cada palabra con una sobrada mirada detectivesca y hasta irónica. “El psiquiatra lo sabe todo”. “El esta fuera del bien y del mal”.  Con bastante frecuencia un paciente se siente muy ofendido cuando su médico de cabecera le insinúa que su problema podría ser valorado por un psiquiatra. La reacción inmediata  es “...como se le ocurre...si yo no estoy loco...”. 

Lo que la gente busca es a alguien que lo entienda con toda la confidencialidad y respeto absoluto, sin importar las creencias tanto “espirituales”, “morales” o “doctrínales” porque la comprensión debe estar despojada de todo prejuicio que no contamine esa relación interpersonal. 

El psiquiatra es un ser humano como cualquier otro, dispuesto a brindar toda la ayuda posible con todo el entusiasmo y el afecto, a los pacientes que sufren de tristeza, “de nervios”, de soledad, de incomprensión, de dudas, de inseguridades y miedos, de irritabilidades insostenibles, del “dolor moral”, de infidelidad, de desaliento, del que ha perdido o ha ganado la ausencia de un ser querido y de muchas otras situaciones en la que el individuo se plantea “el no me hallo...no se qué me pasa...no me lo explico...si a mí no me duele nada...todo esta está bien...pero no me siento feliz...no consigo nada...porque los demás están felices y yo no...”. Existe el terapeuta que expande toda su humanidad para encontrar las posibles soluciones a estos problemas. Ese es el  PSIQUIATRA. 

Por todo esto no hay que sentir esa prevención y animadversión si entro al consultorio del médico psiquiatra.Él más que nadie entiende toda esta situación.

Solo se necesita el deseo y las ganas y aplicarle toda la constancia a las terapias.

Esto no es de “locos”; esto es en serio. Es la vida misma con todos sus problemas, retos o desafíos que siempre nos deja muchas enseñanzas.



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Médico Psiquiatra

¿Qué es buena salud emocional?

Las personas que emocionalmente son sanas tienen control sobre sus pensamientos, sentimientos y comportamientos. Se sienten bien consigo mismas y tienen buenas relaciones interpersonales. Pueden poner los problemas en perspectiva.

"Es importante recordar que personas que tienen buena salud emocional algunas veces tienen problemas emocionales o enfermedades mentales". La enfermedad mental con frecuencia tiene una causa física tal como un desequilibrio químico en el cerebro. El estrés y los problemas en la familia, trabajo o el colegio a veces pueden desencadenar una enfermedad mental o hacer que esta empeore. Sin embargo, "las personas que emocionalmente están sanas han desarrollado maneras de hacerle frente al estrés y los problemas. Ellas saben cuándo necesitan buscar ayuda de parte de un profesional en salud mental"

¿Y con respecto a la rabia?
La gente a veces no sabe cuál es la causa de su rabia, cuánta rabia están llevando por dentro o cómo expresar rabia. Usted puede tener rabia en relación con ciertos eventos, consigo mismo o en relación con las acciones de las demás personas. Además, muchas cosas pequeñas pueden acumularse y hacerle pensar que la vida es injusta.

Si usted se da cuenta de que se está poniendo demasiado irritable o de que está tomando riesgos que no son saludables (tales como tomar alcohol en exceso o abusar de drogas) usted puede tener un problema para resolver la rabia. Es muy importante que usted hable con un médico o con un asesor psicológico acerca de cómo obtener ayuda.



¿Qué puedo hacer para evitar problemas?
Primero esté al tanto de sus emociones y reacciones y trate de entenderlas. Aprender a diferenciar las causas de la tristeza, frustración y rabia en su vida le puede ayudar a manejar mejor su salud emocional. El cuadro a la derecha le da algunos otros consejos útiles.

Consejos para lidiar con sus emociones
~ Aprenda a expresar sus sentimientos en formas adecuadas. Es importante que la gente que está cerca de usted sepa cuando hay algo que le está molestando a usted. Guardar sentimientos de tristeza o de rabia dentro de si consume energía adicional y puede causar problemas en sus relaciones interpersonales y en su trabajo o escuela.
~ Piense antes de actuar. Las emociones pueden ser muy fuertes. Pero antes de que usted se deje llevar por sus emociones y diga o haga algo de lo cual podría arrepentirse tómese tiempo para pensar las cosas.
~ Empéñese por lograr llevar una vida balanceada. Saque tiempo para hacer las cosas que disfruta. Concéntrese en las cosas positivas en su vida.
~ Ocúpese de su salud física. Su salud física puede afectar su salud emocional. Cuide de su cuerpo haciendo ejercicio con regularidad, comiendo alimentos saludables y durmiendo lo suficiente. No abuse de las drogas o del alcohol.

¿Cómo afecta el estrés mis emociones?
Su cuerpo responde al estrés produciendo hormonas de estrés. Estas hormonas le ayudan a su cuerpo a responder a situaciones de necesidad extrema. Pero cuando su cuerpo produce demasiadas de esas hormona durante un período de tiempo largo, las hormonas agotan su cuerpo y sus emociones. Las personas que están continuamente bajo los efectos del estrés (tensionadas) con frecuencia son emocionales, ansiosas, irritables e incluso depresivas.

Si es posible trate de cambiar la situación que está causando su estrés. Los métodos de relajación tales como la respiración profunda y la meditación, y el ejercicio, también son útiles para afrontar el estrés.

¿Los problemas emocionales se pueden tratar?
Sí. Asesoría psicológica, grupos de ayuda y medicamentos pueden ayudar a las personas que tienen problemas emocionales o que padecen una enfermedad mental. Si usted tiene un problema emocional presente hable con su médico de familia. El médico le puede ayudar a encontrar el tipo de tratamiento adecuado.