jueves, 7 de julio de 2016

"El trastorno bipolar durante la infancia - Diferencia entre el TDAH y el Trastorno Bipolar en niños"



El trastorno bipolar adopta una apariencia diferente en los niños y los adolescentes tempranos.

El trastorno bipolar puede darse tanto en niños como en adolescentes. A diferencia de los adultos, los niños y los adolescentes tempranos suelen tener oscilaciones de humor muy rápidas (ciclo rápido) entre episodios maníacos y depresivos muchas veces a lo largo de un día. El episodio de manía suele ser un periodo de irritabilidad extrema y de rabietas destructivas más que de felicidad excesiva. La depresión en los niños con trastorno bipolar se caracteriza por numerosas quejas físicas, ausencias frecuentes del colegio o bajo rendimiento académico, intentos de fuga del hogar, irritabilidad, quejas, llanto sin causa aparente, mala comunicación y sensibilidad excesiva al rechazo o los fallos. En los jóvenes con trastorno bipolar también son comunes los síntomas mixtos.

Por el contrario, los adolescentes tardíos experimentan más episodios de tipo adulto que suelen comenzar con un episodio maníaco y con periodos relativamente estables entre episodios.

• Diagnóstico de niños con trastorno bipolar


El diagnóstico del trastorno bipolar en niños y adolescentes tempranos suelen ser complicado.

Normalmente es difícil elaborar un diagnóstico definitivo de trastorno bipolar en niños y adolescentes tempranos. El conocimiento del historial médico familiar puede resultar extremadamente útil para establecer el diagnóstico correcto. El trastorno bipolar tiene más posibilidades de afectar a los descendientes de padres con esta enfermedad. Cuando un progenitor padece de trastorno bipolar, se estima que el riesgo de cada hijo asciende a entre un 15 y un 30 por ciento.

Los síntomas del trastorno bipolar en niños y adolescentes tempranos pueden confundirse inicialmente con emociones o comportamientos normales. Sin embargo, a diferencia de los cambios de humor normales, el trastorno bipolar deteriora considerablemente la capacidad funcional en el colegio y las relaciones con los compañeros y la familia. Muchos niños con trastorno bipolar tienen discapacidades simultáneas y una baja autoestima.
Es preciso descartar otras causas que puedan explicar los síntomas del trastorno bipolar. En los niños, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y otras enfermedades mentales pueden enmascarar o a veces producirse de forma simultánea al trastorno bipolar.

A no pocos niños se les diagnostica TDAH en lugar de trastorno bipolar. En realidad, el TDAH suele aparecer antes de que se produzca un desarrollo claro de los síntomas del trastorno bipolar. No obstante, eso no significa que todos los niños con TDAH vayan a desarrollar trastorno bipolar. Sin embargo, un niño con TDAH que tenga un familiar con trastorno bipolar tiene más posibilidad de desarrollar la enfermedad.

Debería considerarse la posibilidad de realizar un diagnóstico temprano y de administrar tratamiento para el trastorno bipolar siempre que un niño pequeño desarrolle manía tras tomar medicación antidepresiva o psicoestimulante.

• Tratamiento del trastorno bipolar en niños y adolescentes tempranos

Es muy importante que los niños y los adolescentes con trastorno bipolar sean tratados y aprendan a controlar los síntomas a medida que se hacen mayores. Los medicamentos suelen resultar de utilidad para estabilizar el humor y la psicoterapia puede aportar ventajas adicionales. No obstante, se necesitaría investigar más acerca de la eficacia y la seguridad de estos medicamentos en niños y adolescentes.

• Diferencia entre TDAH y trastorno bipolar en niños

Son características de los niños con trastorno bipolar las rápidas oscilaciones de humor y las rabietas prolongadas. Aunque los síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y el trastorno bipolar en niños pueden ser similares, su origen difiere.

Por ejemplo, la destructividad y el mal comportamiento de los niños con trastorno bipolar suelen considerarse intencionados, mientras que en los pacientes de TDAH se deben más al descuido o la falta de atención.

Los arrebatos físicos y las rabietas que se observan en ambos trastornos pueden ser debidos a la imposición de límites (p.e. un simple “no” de uno de los padres) en el caso de los niños con trastorno bipolar y a la excesiva estimulación sensorial y emocional en los niños con TDAH. A diferencia de los niños con trastorno bipolar, que pueden seguir sintiéndose enfadados durante horas después de una rabieta o un arrebato físico, los que sufren de TDAH parecen tranquilizarse mucho más rápido (en unos 15 o 30 minutos).

Los niños con trastorno bipolar experimentan habitualmente molestias del sueño que suelen ir acompañadas de pesadillas de contenido morboso relacionado con la muerte (p.e. guerra nuclear o animales que atacan) mientras que esto es raro en niños con TDAH.

Fuente: http://www.janssen.es/bgdisplay.jhtml?itemname=bipolar_children&product=none#3
 

Campaña contra el estigma

Este lazo verde simboliza a nivel mundial la lucha de quienes tienen una enfermedad mental. Educar, divulgar, respetar y ayudar, acciones importantes para superar los estigmas sociales que afectan a éste grupo de personas. Abriga nuestra causa:‪#‎CampañaContraElEstigma‬. Promover la inclusión de todas las personas con un reto mental en la sociedad es un asunto de cultura y humanidad. "Sea cual sea nuestras diferencias facilitemos la convivencia" 

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La Depresión

La depresión

Los sentimientos de tristeza y desaliento son reacciones emocionales normales a situaciones difíciles. Pero cuando estos sentimientos persisten por más de unas semanas, podrían ser signo de un trastorno del estado de ánimo llamado depresión.

La depresión es una de las enfermedades mentales más comunes. Puede manifestarse a cualquier edad, y una de cada cinco mujeres y uno de cada diez hombres experimentarán depresión en algún momento de sus vidas. Casi el 90 por ciento de aquellas personas que sufren de depresión podrían ser tratadas eficazmente. Aquellas personas que reciben tratamiento sienten su beneficio. Pero muchos no reciben tratamiento, en gran parte porque no reconocen la enfermedad o no se dan cuenta de sus síntomas, echándole la culpa a la gripe, estrés, poco descanso o mala alimentación. Si no se la trata, la depresión puede conducir al suicidio.

Tipos de Depresión.

La depresión se manifiesta en formas diferentes, y algunas de ellas pueden superponerse. Los psiquiatras pueden dar más de un diagnóstico, ya que la enfermedad a menudo está ligada con otros problemas como abuso de sustancias, trastornos relacionados con la comida o trastornos de ansiedad.
-La depresión clínica se refiere a una condición lo suficientemente seria como para requerir atención profesional. Se dice que una persona que sufre de depresión aguda durante un período corto, ha tenido un episodio de depresión clínica.
-La depresión grave se caracteriza por síntomas más agudos o exagerados.
-Cuando una persona exhibe síntomas depresivos leves, en forma consistente, se dice que esa persona sufre de un trastorno distímico. Cuando una persona con distimia sufre un episodio de depresión aguda, se lo denomina depresión doble.
-También existe otro tipo de depresión identificada más recientemente, conocida como trastorno estacional afectivo (SAD, por sus siglas en ingles), que se desencadena por los cambios de las estaciones del tiempo, influido por las condiciones climáticas y la cantidad de luz de día disponible.
-Otro tipo de depresión aguda es la maníaco-depresión o trastorno bipolar, llamada así porque las personas que la padecen, no sólo pasan por momentos bajos de la depresión sino también las euforias de la manía.

Causas.

Si bien las investigaciones han logrado una vasta explicación acerca de la depresión, los científicos todavía no han podido encontrar el mecanismo exacto que la desencadena. Existe una gran posibilidad de que no haya una simple causa. Sin embargo, estudios recientes han conectado a la depresión con cambios genéticos en la composición química del cuerpo. Estos cambios generalmente involucran un desequilibrio en los neurotransmisores (sustancias químicas que permiten que las células del cerebro se comuniquen), en particular serotonina y norepinefrina.

Otros factores, como relaciones familiares negativas, enfermedades graves, pérdidas o cambios significantes y abuso de sustancias pueden causar o complicar la depresión. Los familiares cercanos de personas con depresión tienen más posibilidades de contraer depresión o maníaco- depresión que la población en general.

Indicios y Síntomas.

A menudo se confunde una verdadera depresión clínica por una tristeza ocasional, desaliento, desilusión o melancolía. Estos sentimientos generalmente están presentes en la depresión, pero en una forma más intensa y prolongada. Las personas que sufren de depresión probablemente exhibirán uno o más de los siguientes comportamientos:

• Sentimientos de falta de valor, falta de esperanzas, de impotencia, indiferencia total o culpa extrema
• Tristeza prolongada, llanto incontrolable
• Irritabilidad
• Retracción de actividades o relaciones de las que disfrutaron en otros tiempos
• Incapacidad para concentrarse o recordar detalles; indecisión
• Cambio notable en el apetito con pérdida o aumento de peso repentino
• Cambio en los hábitos de dormir: fatiga constante, insomnio, despertar temprano o dormir demasiado
• Problemas físicos que no tienen otra explicación
• Pensamientos sobre la muerte o intentos de suicidio

Tratamientos.

La depresión es una de las enfermedades mentales más tratables. Casi un 90 por ciento de las personas que sufren de depresión responden bien al tratamiento, y casi todos los pacientes en tratamiento experimentan beneficios. Al igual que otras enfermedades mentales, la depresión se trata con medicamentos, psicoterapia o la combinación de ambos. Los pacientes generalmente comienzan a sentirse mejor en sólo unas pocas semanas.

Medicamentos.

Los medicamentos antidepresivos se utilizan para corregir desequilibrios de ciertos neurotransmisores. Por lo general se recetan cinco grupos de medicamentos para la depresión: antidepresivos tricíclicos, inhibidores de monoaminoxidasa (MAOIs), inhibidores de recaptación selectiva de serotonina (SSRIs), inhibidores de recaptación selectiva de norepinefrina (SNRIs) y otros antidepresivos atípicos.La eficacia de los medicamentos antidepresivos depende de la salud general de la persona, su peso, su metabolismo y otros características físicas. Generalmente se los receta de acuerdo a la persona. Si un medicamento no funciona, el médico puede probar otro, o una combinación de medicamentos para determinar el régimen más eficaz. Por lo general, los antidepresivos actúan efectivamente entre tres y seis semanas.

Otras formas de terapia son la terapia de electroshock (ECT) y terapia de luz. Si bien su utilización ha disminuido desde la aparición de los medicamentos más modernos, la terapia de electroshock es muy eficaz para aquellos pacientes que no toleran los medicamentos o que no pueden tomarlos debido a condiciones médicas, edad, mala nutrición, o simplemente aquellos que responden a los medicamentos antidepresivos. La terapia de luz se utiliza principalmente para aquellos que sufren del trastorno estacional afectivo. Bajo esta terapia, los pacientes asisten a sesiones terapéuticas regulares donde se los expone a luz proveniente de una fuente de luz de gran espectro.

Psicoterapia.

La psicoterapia involucra la participación verbal entre profesionales capacitados y pacientes. El terapeuta utiliza técnicas para ayudar al paciente a adquirir una nueva percepción personal que le permitirá cambiar sus pensamientos, sentimientos o comportamientos en una forma positiva.Varias formas de esta “terapia hablada” han sido de gran ayuda para el tratamiento de la depresión. Estas terapias son: psicoterapia interpersonal, terapia cognitiva y del comportamiento, psicoanálisis y psicoterapia psicodinámica.



La vida con Depresión
La depresión hace que la persona se sienta cansada, sin valor, impotente y sin esperanzas. Es importante destacar que estos sentimientos son resultado de la depresión y que no reflejan con exactitud la verdadera situación de la persona. Hasta que el tratamiento comience a actuar, la persona que sufre de depresión debe:
• limitar sus compromisos;
• establecer objetivos y expectativas reales;
• compartir tiempo con otras personas;
• participar en actividades de las que disfrute;
• solicitar los consejos de buenos amigos o de la familia antes de tomar decisiones importantes;
• darse cuenta que no saldrán de la depresión “por sí solos”
• y pensar positivamente y tratar de alejar los pensamientos negativos.

Como pueden ayudar la familia y los amigos.

Lo más importante que la familia y los amigos pueden hacer por la persona con depresión es ayudarla a obtener tratamiento. Pueden hacerlo alentando al paciente a continuar con el tratamiento, acompañándolo al médico e incluso controlando que el paciente tome los medicamentos.Otra forma importante de ayudar es ofreciendo apoyo emocional, comprensión, paciencia, afecto y aliento. Debe escucharse siempre a la persona con depresión. No deben ignorarse los comentarios sobre suicidio; estos deben reportarse al médico inmediatamente.

FUENTE: http://www.casadesalud.com.mx/articulos/40/la-depresion/

miércoles, 6 de julio de 2016

Correlación entre impulsividad, temperamento, carácter y performance neurocognitiva en pacientes bipolares eutímicos



Introducción  

El trastorno bipolar, cuya prevalencia en la población general es del 1%, ha sido considerado tradicionalmente como una enfermedad de buen pronóstico a largo plazo. Sin embargo, la literatura disponible ha demostrado que un gran porcentaje de los pacientes bipolares presentan un curso severo de la enfermedad, con tasas altas de recaídas, síntomas residuales, deterioro funcional y cognitivo, cronicidad y discapacidad social (Najt 2007; Goodwin, 2007). La impulsividad es un componente frecuente en el curso del trastorno bipolar en sus distintas fases, por lo que ha sido propuesta como una característica central de la enfermedad (Najt, 2007). En relación a los intentos de suicidio, del 10 al 20% de los pacientes bipolares logran su cometido (Gonda, 2012).

La impulsividad es un concepto complejo y tiene implicancias sociales en temas como la violencia, la conducta de riesgo y la adaptación social (Folino, 2006). La definición de impulsividad varía de acuerdo a los distintos estudios publicados e incluye conceptos como fallar en la evaluación de una situación riesgosa o peligrosa, actuar sin pensar, incapacidad para planear actividades, tendencia a responder rápidamente a estímulos casi sin inhibir las respuestas, incapacidad para inhibir la conducta cuando la inhibición es la respuesta adecuada y la falla en el umbral de respuesta que lleva al castigo o al déficit en el aprendizaje de la evitación pasiva. Es un rasgo que socava la estabilidad anímica, agrava los trastornos conductuales sociados con la labilidad anímica y resulta en acciones caracterizadas por la falta de reflexión previa. Así, la impulsividad se transforma en un gran problema clínico y de la salud pública ya que está asociada a mayor morbilidad, deterioro en las esferas familiar, social y laboral, accidentes,
suicidios y violencia (Najt, 2007).

En el trastorno bipolar, la impulsividad se vuelve especialmente importante en la fase de manía, aunque también puede aparecer durante la eutimia y fase depresiva. Esto sugiere que la impulsividad en el trastorno bipolar podría tener un componente dependiente del estado anímico pero también ser un rasgo de la enfermedad (McElroy, 1996). 

En diferentes estudios se ha considerado la relación entre impulsividad y funcionamiento cognitivo. En este sentido, son de gran interés las investigaciones de Swann y colaboradores (2002, 2005) en donde se observó que los antecedentes de intentos de suicidio en pacientes bipolares, se asocian con la mayor probabilidad de respuestas impulsivas en pruebas neuropsicológicas de memoria inmediata, y con menor duración de latencia en las respuestas a los estímulos de las pruebas. Estos resultados, según el mismo autor, se correlacionan positivamente con altos puntajes obtenidos en la escala de impulsividad de Barrat.

El objetivo principal de este estudio es evaluar la presencia de impulsividad clínica y su correlato a nivel de los temperamentos afectivos, de los componentes de carácter y del desempeño neuropsicológico en pacientes con trastorno bipolar en fase eutímica y que podrían constituir marcadores de rasgo para este trastorno afectivo recurrente.

Material y método

Muestra de estudio. Se evaluaron 38 pacientes ambulatorios que cumplían con criterios de diagnóstico clínico por entrevista SCID de DSM-IV-TR para trastorno bipolar tipo I o II. Todos los pacientes debían estar en eutimia, es decir, sin criterios clínicos para episodio afectivo según DSM-IV y con valores en las escalas de Young Mania Rating Scale (YMRS) menor a 6 puntos y de Hamilton Depression Rating Scale (HAM-D) menor a 8 puntos. Todos los sujetos debían ser mayores de 18 y menores de 65 años con consentimiento informado firmado. Los criterios de exclusión para este estudio abarcaban un nivel de coeficiente intelectual menor a 85, patología neurológica o clínica severas, abuso de sustancias como patología primaria o presencia de un trastorno de personalidad significativo.

Evaluación clínica de la impulsividad. Se realizó a través de la escala de impulsividad autoaplicada de Barratt (BIS-11). La Escala de Impulsividad de Barratt (BIS-11) en su versión 11 es una escala desarrollada a través de una línea de investigación prolongada y de ajustes de anteriores versiones. Fue diseñada por Barratt y ha sido validada en español por Oquendo y cols. Su aplicación es autoadministrada y consta de 30 ítems distribuidos en tres subescalas:

A) Impulsividad no planificada (12 ítems: 1, 3, 5, 8, 11, 14, 17, 20, 22, 25, 28 y 30).
B) Impulsividad motora (10 ítems: 2, 6, 9, 12, 15, 18, 21, 23, 26 y 29).
C) Impulsividad cognitiva (8 ítems: 4, 7, 10, 13, 16, 19, 24 y 27).

Cada uno de los ítems de esta escala tiene un formato Likert que permite cuatro posibles respuestas (raramente o nunca, ocasionalmente, a menudo y siempre o casi siempre) que puntúan como 0-1-3-4, salvo los ítems (1, 5, 6, 7, 8, 10, 11, 13, 17, 19, 22 y 23) que lo hacen al revés (4-3-1-0).La puntuación total es la suma de todos los ítems y las de las subescalas la suma de los correspondientes a cada una de ellas. Posee mayor valor la puntuación total que las de las subescalas.

No existen puntos de corte, aunque se ha propuesto la mediana de la distribución. En el estudio de validación española las medianas obtenidas en una muestra de pacientes psiquiátricos fueron: Impulsividad Cognitiva: 9,5; Impulsividad Motora: 9,5; Impulsividad no Planeada: 14; Puntuación Total: 32,5. (Bobes García y cols, 2002).

Tanto los parámetros de fiabilidad como de validez son adecuados. La consistencia interna es elevada, alrededor de 0,8. La fiabilidad Test-Retest tras dos meses es de 0,89. En el análisis factorial se han propuesto varias soluciones con 3 o 6 factores principales. En la validación en español realizada por M. Oquendo et al (2001), la equivalencia lingüística, la equivalencia conceptual y la equivalencia de la escala fueron correctas. La proporción de concordancia entre la versión inglesa y la castellana oscila entre 0,67 y 0,80.

El Cuestionario Autoaplicado de los Temperamentos Afectivos (TEMPS-A Buenos Aires) es la validación local realizada por Vázquez y cols del Temperament Evaluation of Memphis, Pisa, Paris and San Diego Autoquestionnaire- (TEMPS-A) validada en al menos 25 idiomas. TEMPS-A es una escala que incluye 110 ítems que permiten evaluar rasgos afectivos que están representados por 5 dimensiones temperamentales: depresión, ciclotimia, hipertimia, irritabilidad y ansiedad.(Vázquez, 2007)

El inventario de Temperamento y Carácter TCI 240 (TCI 240 r) desarrollado por CR Cloninger et al (1997) Del Centro de psicobiología de la Washington University School of Medicine en Saint Louis Missouri USA. El inventario está compuesto por una serie de 240 reactivos con una escala Likert de 5 opciones en formato numérico desde 1 falso a 5 verdadero, donde se le pide al sujeto investigado que puntúe cada reactivo de acuerdo a como se aplica a su modo de ser y sentir habitualmente. Una vez lleno el inventario, este se carga vía informática en la cuenta del Centro de Psicobiología y el resultado se descarga a través del mismo sitio en otra dirección. La corrección informa el puntaje bruto y el convertido con distribución T obtenido por el sujeto, informando además los resultados percentilares en las principales dimensiones del carácter y temperamento, como asimismo un informe descriptivo acerca del tipo de carácter y temperamento presentados por el sujeto y su grado de madurez. En esta investigación se empleó el acceso a la cuenta del instrumento gentileza del Prof. Dr. G. A. De Erausquin de los departamentos de Psiquiatría y Neurología de la University of South Florida (Florida USA) y coordinador del Consorcio de Investigadores en Esquizofrenia y Neurodesarrollo (Buenos Aires, Argentina).

El modelo propuesto por Cloninger establece que bajas puntuaciones en las dimensiones autodirección y cooperatividad (carácter) predicen el tener un trastorno de la personalidad, en tanto que la combinación de dimensiones temperamentales contribuyen al diagnostico diferencial de estos trastornos. 

El TCI 240 r ha sido validado en múltiples idiomas (chino, turco, italiano francés, español y otros), siendo las distribuciones temperamentales similares en diversos países, en tanto que el carácter está asociado a variaciones de acuerdo a factores culturales.

En la presente investigación, se utiliza la versión traducida al español por FernándezAranda, F., Bayón, C., Badía, A. y Aitken, A. (2004).

Evaluación Neuropsicológica. A todos los participantes les fue administrada una batería neuropsicológica orientada a evaluar distintos dominios cognitivos como atención, concentración, memoria de trabajo y funciones ejecutivas. Para la medición de cada dominio se utilizaron los siguientes instrumentos:
1) Estimación de Inteligencia premórbida: 
Subtest Vocabulario del Test de Inteligencia para Adultos de Weschler - WAIS III. Este instrumento permite valorar el grado en el que una persona ha aprendido, comprende y expresa el vocabulario. Esta prueba es una de las que más resiste el deterioro cognitivo, es
por eso que se utiliza para comparar el nivel actual de rendimiento. Además, constituye una prueba muy relacionada con la inteligencia cristalizada y fuertemente influida por la educación, el nivel sociocultural y socioeconómico del sujeto. Da cuenta de la memoria semántica además de la capacidad de formar conceptos (Lezak 1995). La elección de esta prueba se debe a que si bien los métodos tradicionalmente utilizados para la evaluación del funcionamiento premórbido han sido los tests de lectura, éstos presentan inconvenientes transculturales y aún están en fase de desarrollo en español (Baumann y Burin, 2007;
Romero 2010).

2) Funciones Ejecutivas:
Las funciones ejecutivas se constituyen por componentes de control, integración y monitoreo de aspectos metacognitivos y cognitivo-emocionales. Las habilidades de resolución de problemas, planificación, desarrollo de estrategias, memoria de trabajo, flexibilidad mental, estarían relacionadas con el área prefrontal dorso lateral cerebral y se hace referencia a ellas como funciones ejecutivas metacogntivas. La habilidad para hacer aceptable socialmente la satisfacción de necesidades e impulsos básicos, lo cual necesita de la búsqueda y generación de estrategias y el control inhibitorio de la conducta, constituyen las funciones ejecutivas emocionales que dependen de áreas ventromediales de la corteza prefrontal cerebral (Ardila y OstrowskySolis, 2008).
2.1) WCST: Wisconsin Card Sorting Test (Test de Selección de Cartas de Wisconsin - Versión computarizada). El propósito de este test consiste en valorar la habilidad para generar estrategias para resolver problemas, evaluar el razonamiento abstracto y ponderar la flexibilidad cognitiva, midiendo la habilidad para cambiar y mantener la preparación mental para una tarea de acuerdo a los estímulos que percibe visualmente. El nivel de respuestas perseverativas es un indicador de disfunción cerebral a nivel de corteza prefrontal
dorsolateral (Heaton, 1981).
2.2) Test de fluidez Fonológica (Controlled Oral Word Association Test-FAS). El objetivo consiste en evaluar la capacidad de iniciación de la generación de palabras que comiencen con una letra en particular (secuencia "F" - "A" - "S") en un período limitado de tiempo y atendiendo a restricciones de nombres, números y similar raíz. El deterioro en este test se asocia no sólo con afasia sino también con daño del lóbulo frontal, particularmente frontal izquierdo (Lezak 1995).

3) Atención/ Concentración y memoria operativa:
3.1) Test de Stroop. Este test permite medir la capacidad de una persona para cambiar de un tipo de respuesta a otro para responder a demandas novedosas e inhibir una respuesta habitual a favor de una inhabitual. Esta tarea pone a prueba procesos de flexibilidad cognitiva y resistencia a la interferencia procedente de estímulos externos.
3.2) Span de Dígitos del Test de Inteligencia para Adultos de Weschler - WAIS III- es uno de los subtests componentes de la escala verbal de la WAIS III. Por su estructura permite medir la amplitud y eficacia atencional, la retención de información a corto plazo y la habilidad para manipular mentalmente la información, lo cual corresponde a la memoria de trabajo y también a un componente de las funciones ejecutivas. Social Sciences) Versión 20 de la compañía IBM.

Resultados

De los 38 pacientes bipolares eutímicos solo se incluyeron para esta investigación aquellos sujetos que habían completado la totalidad de las pruebas (N=24). 

Los pacientes eutímicos con trastorno bipolar mostraron puntajes medios de impulsividad total más elevados, según la escala BIS 11, comparados con los sujetos no enfermos (44.6 vs. 32.5, respectivamente).

Los puntajes medios para impulsividad cognitiva y motora fueron más elevados que la reportada en los sujetos sanos (13.9 vs. 9.5 y 15.4 vs. 9.5, respectivamente). Por otra parte, los valores medios para la impulsividad no planificada fue similar entre ambos grupos (14 vs. 14.1, respectivamente).

Asimismo no se encontraron diferencias significativas para la impulsividad total ni para los diferentes ítems de la BIS 11 entre ambos subtipos de TB (ver Tablas 2a y 2b). 

En relación a la evaluación del Temperamento según los resultados obtenidos en el TCI-240, se detectó una correlación positiva entre el grado de impulsividad (BIS 11) y las facetas Extravagancia y Fatigabilidad correspondientes a las dimensiones de Búsqueda de Novedad y Evitación del Daño, respectivamente; y una correlación negativa con las facetas Dependencia, correspondiente a Dependencia de la Recompensa. En relación al Carácter, se observó una correlación negativa en las facetas de Autonomía, Responsabilidad, Autoaceptación y Altruismo del TCI.

Por otra parte, considerando la evaluación de los temperamentos afectivos medidos a través del cuestionario TEMPS-A Bs As, los pacientes bipolares presentaron valores estadísticamente superiores a los de la población general para los temperamentos irritable (p 0.002) y distímico (p 0.009) (Tabla 3). El análisis estadístico muestra correlaciones positivas significativas entre los tres sub-ítems de la BIS-11 (impulsividad motora, impulsividad cognitiva e impulsividad no planificada) y el ítem irritabilidad de la TEMPS-A. Así mismo, se distingue una correlación significante entre Impulsividad Cognitiva (BIS 11) y Distimia (TEMPS A)

En cuanto al desempeño cognitivo, se manifestaron alteraciones neuropsicológicas en las funciones ejecutivas, atención y memoria. En el test WCST la cantidad de categorías alcanzadas (4.85) fue levemente inferior a la esperada (6) y el número de errores perseverativos fue superior al esperado (23/17). En el test de Stroop se observaron puntajes que alcanzaron 1 desviación estándar por debajo de la media de la población general. Todos los puntajes de las pruebas neuropsicológicas relacionados con las funciones ejecutivas se encuentran dentro de la primera desviación estándar por debajo de la media poblacional. Si bien estas medidas corresponden a un desempeño dentro de parámetros normales es de destacar que se observan siempre levemente más abajo de lo esperado. No se observan puntajes que superan la media poblacional (Tabla 4).

Discusión

Los datos obtenidos en el presente trabajo permiten observar que nuestra población de pacientes bipolares eutímicos presenta valores de impulsividad totales, de impulsividad cognitiva y motora (pero no de impulsividad no planificada), más elevados comparados con la población general. Diversos estudios demuestran que los pacientes bipolares tanto en fase maníaca como depresiva presentan elevados valores de impulsividad (Strakowski 2010; Swann 2007). Nuestros resultados demuestran que durante la fase de eutimia también se observa una elevación de la impulsividad de acuerdo a la puntuación total de la escala BIS-11; por otro lado no se encontraron diferencias significativas entre las diferentes subescalas. Se destaca entonces que la impulsividad no se constituiría como un síntoma satélite sino como una característica central
del trastorno bipolar, independientemente de la fase clínica que se encuentre cursando el paciente.

Del análisis anterior se desprende que la impulsividad constituye un marcador de rasgo del trastorno bipolar. Por ende, es importante que sea evaluada en particular durante la entrevista a través de la anamnesis, el examen clínico y las escalas correspondientes ya que el paciente con trastorno bipolar pertenecería a una población de riesgo para presentar conductas desadaptativas.

Clásicamente se consideró a la impulsividad como perteneciente al cotejo sintomático de la manía, a partir de lo cual se podría deducir que predomina en el paciente con trastorno bipolar tipo I. Sin embargo, son numerosos los estudios que no reportan diferencias significativas entre los dos subtipos (Nandagopal JJ y cols, 2011), hallazgo que pudimos replicar con nuestros datos en el presente trabajo.

De los distintos temperamentos evaluados por la TEMPS-A (ansioso, depresivo, ciclotímico, irritable e hipertímico) se observó que los pacientes bipolares de nuestra muestra presentan valores estadísticamente superiores a los de la población general para los temperamentos irritable y distímico.

Finalmente la evaluación del temperamento y el carácter a través del TCI en nuestra población de pacientes sugiere que la impulsividad muestra una correlación positiva a la búsqueda de novedad y una correlación negativa significativa a las dimensiones evitación del daño y autonomía y una tendencia significante negativa en cooperatividad. Los pacientes con este perfil presentarían mayores niveles de impulsividad y una afectación de la personalidad en el sentido de un trastorno según la Teoría de la Personalidad de Cloninger (Cloninger, 1993)

En cuanto a los déficits en el funcionamiento cognitivo, no solo han sido ampliamente estudiados en diversos trabajos en pacientes bipolares en fase maníaca o depresiva, sino también en la fase de eutimia, encontrando
puntajes descendidos en las pruebas que evalúan funciones ejecutivas y tareas de memoria. Los resultados obtenidos en el presente estudio son congruentes con los reportados por otros autores (Thompson et al. 2005; Martínez-Arán, Vieta, Reinares et al. 2004). Robinson et al. (2006) describen un marcado deterioro en la memoria verbal y en aspectos de las funciones ejecutivas en pacientes bipolares eutímicos, resultados coincidentes a los reportados por Goswami et al. (2006).

Definimos las funciones ejecutivas como el conjunto de habilidades que permiten, entre otras funciones, planificar, formular objetivos, iniciar, anticipar e inhibir respuestas, resistir la interferencia y automonitorear la conducta de acuerdo a las demandas y exigencias sociales y personales. Un funcionamiento deficitario en este dominio está asociado a un peor rendimiento social y laboral en esta población de pacientes. Consideramos que la impulsividad, definida como la incapacidad para inhibir aspectos de la conducta, estaría íntimamente relacionada con las dificultades en el funcionamiento ejecutivo. En el presente trabajo, si bien los puntajes de las pruebas específicas no aluden a un deterioro franco, los mismos se encuentran levemente por debajo de los esperados en tanto edad y nivel de instrucción para los sujetos de la muestra. Si bien los puntajes en general no van más de 1 desviación estándar por debajo de parámetros normales, en ningún caso superaron la media descripta para la población, lo que indicaría una tendencia al descenso de los rendimiento neuropsicológicos. De todas maneras, nuestros resultados confirman que los pacientes que padecen trastorno bipolar, aún durante las fases de eutimia, presentan una disminución en su performance neuropsicológica. Considerando las limitaciones del presente trabajo nos proponemos en un futuro contar con una población más numerosa y grupo control de similares características que la población de pacientes evaluada.

Fuente: Alcmeon, Revista Argentina de Clínica
Neuropsiquiátrica, vol. 18, Nº 1, noviembre de
2012, págs. 5 a 16.

Alexitimia: la incapacidad para identificar y expresar emociones

La alexitimia se define como la incapacidad para expresar verbalmente las emociones debido a que estas personas no son capaces de identificar lo que sienten, entenderlo o describirlo. Se estima que el 8% de los hombres y el 1,8 % de las mujeres son alexitímicos, así como el 30 % de las personas con problemas psicológicos.


Origen del término alexitimia


Durante la década de los 50 y 60, los psiquiatras Peter E. Sifneos y John C. Nemiah, del Beth Israel Hospital, en Harvard, vieron que una gran cantidad de pacientes con trastornos psicosomáticos tenía muchas dificultades para hablar de sus emociones. Además, adquirían una postura rígida, se centraban en los detalles funcionales y no usaban la fantasía. En 1972, Sifneos acuñó el término alexitimia para designar estas características.


Características de la alexitimia


1. Dificultad para identificar emociones y sentimientos. Estas personas tienen problemas para diferenciar una emoción de otra. Por ejemplo, no saben con seguridad si lo que sienten es miedo o ira. Esta incapacidad no se da sólo respecto a los propios sentimientos, sino que también tienen dificultades para identificar las emociones en los demás (en sus voces, expresiones faciales, posturas).
2. Dificultad para describir emociones y sentimientos. Les resulta imposible describir lo que sienten y describir a otras personas todo lo referente al ámbito subjetivo y de los afectos.
3. Dificultad para diferenciar los sentimientos de las sensaciones corporales que acompañan a la activación emocional. Las emociones suelen ir acompañadas de síntomas fisiológicos, como sudoración, aceleración de ritmo cardiaco, etc. Los alexitímicos atribuyen estas manifestaciones fisiológicas a síntomas vagos o los confunden con la emoción misma. Cuando siente emociones intensas, esta persona describe simplemente un malestar físico de un modo impreciso.
4. Reducida capacidad de fantasía y de pensamiento simbólico. Suelen tener un pensamiento concreto, con problemas para el manejo simbólico de las emociones. Su forma de hablar es monótona, parca y sin matices afectivos. Apenas gesticulan ni introducen cambios en el tono de voz, se sientan de forma rígida y su semblante es inexpresivo.
5. Preocupación por los detalles y acontecimientos externos. En su lenguaje apenas existen referencias abstractas y simbólicas, sino que se limitan a describir detalles concretos, sin un tono afectivo
6. Utilizan la acción como estrategia de afrontamiento en situaciones de conflicto. El modo de resolver un estado emocional desagradable en estas personas, consiste en la realización de conductas directas. Tienen una orientación de tipo práctico y un escaso contacto con su realidad psíquica.

Identificar la alexitimia

La persona alexitímica va a presentar una serie de conductas en su vida diaria que pueden dar una pista acerca de la posible existencia de alexitimia:
  • Tienen problemas para hablar de sus emociones.
  • Son percibidos por los demás como excesivamente lógicos o poco sentimentales o amistosos.
  • Se sienten perplejos por las reacciones emocionales de los demás.
  • Rara vez tienen fantasías.
  • Su reacción al arte, literatura o música es de muy baja intensidad.
  • Toman decisiones de acuerdo a datos, sin tener en cuenta los sentimientos.
  • Padecen ocasionalmente alteraciones fisiológicas a las que no encuentran explicación, como palpitaciones o dolor de estómago.

¿Carecen los alexitímicos de emociones?


Estas personas no carecen de emociones. No obstante, no son conscientes de las expresiones fisiológicas de las emociones o no entienden su significado emocional. Es decir, no saben, por ejemplo, que las palpitaciones que están sintiendo se deben a la ansiedad. Sin embargo, cuando la causa y la naturaleza de la emoción es obvia, pueden tener emociones como cualquier otra persona. Las emociones intensas tienden a tomarlos por sorpresa y pueden tener problemas para limitar su expresión. Así, sus escasas manifestaciones emocionales, tienden a ser explosivas, bruscas e incontroladas.
Alexitmia y  trastornos psicosomáticos

La alexitimia es más frecuente en personas que tienden a desarrollar enfermedad psicosomática, sobre todo en personas con trastornos por somatización. También se ha visto en personas con dolor psicógeno, en trastornos por uso de drogas y en personas con enfermedades crónicas. Una persona alexitímica responde fisiológicamente a los estímulos emocionales como cualquier otra persona: los músculos se tensan, el corazón se acelera, etc.

Al no ser capaz de identificar los sentimientos correspondientes como signos con significado emocional, los interpreta como síntomas físicos de enfermedad. Al hacer esto, no toma las medidas necesarias para afrontar adecuadamente la emoción, de modo que dicha emoción, junto con sus correlatos fisiológicos, continúa. Este estado de activación fisiológica puede llegar a provocar enfermedad física con el tiempo.


Alexitimia y ansiedad crónica


Los alexitímicos son propensos a padecer ansiedad crónica. Esto es debido, en parte, a sus problemas para identificar las emociones correctamente. Incluso en las personas no alexitímicas, las emociones que no se logran identificar o entender correctamente, se perciben como una ansiedad indiferenciada. Esto es más frecuente en los alexitímicos. Por otra parte, la incapacidad para tomar decisiones rápidas basadas en las emociones, tienden a crear bastante angustia ante las decisiones personales. La depresión es también común en estas personas. Generalmente suele tratarse de una depresión de tipo somático que la persona no puede explicar o elaborar correctamente.

Alexitimia primaria y secundaria

La alexitimia secundaria ocurre como reacción a un trauma psicológico intenso. La persona suprime las emociones dolorosas como un mecanismo de defensa contra el trauma. Algunas personas con enfermedades crónicas graves pueden desarrollar alexitimia como un mecanismo de afrontamiento de la enfermedad. Sucede con más frecuencia en personas sometidas a diálisis renal y en unidades de cuidados intensivos. Posiblemente esté relacionada con una negación de la enfermedad para protegerse de emociones demasiado dolorosas. Puede desaparecer cuando la enfermedad mejora, o volverse crónica en aquellas personas en las que la enfermedad continua siendo grave.

La alexitimia primaria sería una disposición personal, que ha acompañado a esta persona toda su vida, como un rasgo de personalidad. La alexitimia primaria tendría una base neurológica diferente de la secundaria. La primaria sería causa de una anormalidad genética, un desarrollo biológico inadecuado o una lesión cerebral, mientras que la secundaria sería el resultado de influencias psicológicas, como condicionamiento sociocultural o defensa ante el trauma.

Dado que esta distinción resulta a veces ambigua, muchos autores prefieren no utilizarla. Esto es debido a que las causas psicológicas y neurológicas pueden estar interconectadas, influyéndose mutuamente. No obstante, puede ser importante establecer una distinción entre una alexitimia en la que las estructuras neurológicas vinculadas con las emociones están dañadas o destruidas, y aquella en la que sólo se da una disfunción (por ejemplo, una inhibición de la actividad neuronal).

En el primer caso, no sería posible una recuperación y el tratamiento estaría encaminado a desarrollar estrategias compensatorias, mientras que el segundo caso podría responder a un tratamiento psicológico adecuado.

¿Todas las personas que no expresan sus emociones son alexitímicas?

Algunas personas no expresan sus emociones debido a que son reservadas, tímidas o como consecuencia de la educación recibida, pero eso no significa que no sepan lo que sienten o que no sean capaces de describir sus emociones cuando así lo deseen. El alexitímico, en cambio, no es capaz de expresar sus emociones porque no sabe lo que siente.

Alexitimia y toma de decisiones

Las emociones son muy importantes a la hora de tomar decisiones con efectividad. Esto es debido a dos factores principales:
1. Las emociones juegan un papel fundamental para determinar nuestras metas en base a lo que nos agrada o desagrada (una persona podría rechazar un puesto de trabajo porque la oscuridad o ruido elevado del lugar le produce una emoción desagradable). Si no somos capaces de reconocer nuestras emociones e interpretarlas, no estaremos utilizando una información muy valiosa. Los alexitímicos basan sus decisiones en razones prácticas, no sentimentales ni hedonistas, de modo que llevan vidas menos gratificantes y placenteras (aceptará el trabajo en el lugar oscuro y ruidoso porque el sueldo es bueno, y una vez allí empezará a sufrir los efectos nocivos del ambiente de trabajo).
2. El sistema emocional utiliza un modo diferente de procesar la información que el sistema intelectual. Es más holista y distribuido, se especializa en reacciones rápidas y funciona de un modo automático, basado en el conocimiento adquirido en experiencias previas. En cambio, el intelecto progresa paso a paso, según una secuencia lógica, pero requiere mucho más tiempo para procesar la información y puede dejar de lado información importante. Ambos métodos tienen sus ventajas y sus desventajas y la mayoría de las personas utiliza los dos en la toma de decisiones o utiliza el que considera más adecuado en cada momento. Los alexitímicos utilizan sólo el sistema intelectual, no son intuitivos y se ven fácilmente abrumados por tareas prácticas o razonamientos interminables. Por ejemplo, si quieres comprar un coche y no eres capaz de decidirte al analizar las prestaciones de diversos modelos, es posible que optes por el que te produzca una sensación más agradable, mientras que el alexitímico no hará esto y seguirá teniendo problemas para tomar una decisión.

Los alexitímicos suelen ser muy indecisos cuando han de tomar decisiones respecto a preferencias personales. Al no ser capaces de decidir en función de la emoción que algo le inspira, pueden tender a buscar la opinión de los demás y decidir en base a eso.

Fuente: www.cepvi.com

martes, 5 de julio de 2016

¿Mamá o papá tiene trastorno bipolar? Mantenga el estrés bajo control

Los niños cuya madre o padre está perjudicado por el trastorno bipolar pueden necesitar mantener bajo control sus niveles de estrés. Una nueva investigación internacional, dirigido por la Universidad de Concordia, sugiere que el cortisol, la hormona del estrés, es un influyente clave en el trastorno del estado de ánimo. Los resultados publicados en la revista Psychological Medicine, son los primeros en enseñar que el cortisol se eleva más rápido en estos niños, en respuesta a los factores estresantes de la vida cotidiana normal.

"La investigación  ha demostrado que los infantes de padres con trastorno bipolar son cuatro veces más propensos a evolucionar trastornos del ánimo versus los de padres sin esa condición", dice el autor principal, Marcos Ellenbogen, de la Cátedra de Investigación Canadiense en progreso de Psicopatología en la Universidad Concordia y miembro del Centro de Investigación en Desarrollo Humano (CIDH). "El objetivo de nuestro estudio fue determinar cómo sucede esto."

El cortisol, la hormona propensa
Ellenbogen y sus colegas habían demostrado anteriormente que los niveles de cortisol en los infantes con un padre afectado por el trastorno bipolar eran más altos que los de los niños cuyos padres no estaban perjudicado por la condición de bipolar. El estudio actual midió los niveles de cortisol en estos mismos individuos durante los tiempo de estrés crónico y episódico. En ambas circunstancias, los hijos de padres con trastorno bipolar demostraron un mayor incremento en el cortisol en comparación con los niños con padres sin el trastorno.

"Nuestro estudio demuestra que los niños perjudicados son biológicamente más sensibles a la experiencia de estrés en su ámbito natural y normal en comparación con los compañeros no afectados", dijo Ellenbogen. "Esta mayor reactividad al estrés podría ser una explicación de por qué estos infantes terminan desarrollando trastornos y es un claro factor de riesgo para enfermarse más adelante."

"Pensamos que pudiéramos estar empezando a entender dónde podemos intervenir para prever que este aumento de la sensibilidad se convierta en trastorno bipolar ", continúa Ellenbogen. "Creemos que esta sensibilidad se progresa durante la infancia y sospechamos que tendría un impacto profundo si pudieramos enseñar a los padres y a sus hijos sobre cómo batallar contra el estrés, cómo lidiar con los problemas antes de que se conviertan en factores de estrés más sobresalientes y en dificultades. "

Sobre el cortisol

El cortisol es una hormona que es producida por el cuerpo en respuesta a la ansiedad. Los investigadores utilizan el cortisol para evaluar la respuesta biológica al estrés.

Sobre el trastorno bipolar


También conocido como trastorno maníaco depresivo, es una enfermedad tratable caracterizada por cambios exaltado en el estado de ánimo, pensamiento, energía y comportamiento. El trastorno bipolar también se entiende como trastorno maníaco depresivo, porque el estado de ánimo de una persona puede alternar entre la manía (altos) y depresión (bajos). Estos canbios en el estado de ánimo, o "cambios de humor," puede durar horas, días, semanas o meses.

Socios en la investigación

Este trabajo fue financiado Canadian Institutes of Health Research, the Social Sciences and Humanities Research Council of Canada and the Fonds du Québec en Recherche sur la Société de la Culture.


Sobre el estudio

El documento, "Sensibilidad al estres entre los descendientes de padres con trastorno bipolar: un estudio de los niveles de cortisol durante el día," fue co-escrito por CS Ostiguy, MA Ellenbogen de la Universidad de Concordia; C.-D. Walker, del Centro de Investigación del Hospital Douglas y la Universidad McGill, EF Walker de la Universidad de Emory; S Hodgins de King's College de Londres, de la Universidad de Heidelberg y de la Universidad de Montreal.

lunes, 4 de julio de 2016

La esquizofrenia y el trastorno bipolar. Correlación genética



Una investigación española demuestra que la bipoaridad y la equizofrenia comparten cargas genética.


Resumen


La esquizofrenia  tienen una "fuerte" correlación genética, por lo que es frecuente que pacientes que tienen una de las dos dolencias desarrollen con los años la otra, según revela un estudio internacional en el que han participado científicos del Grupo de Investigación en Psiquiatría, Salud Mental y Adicciones del Vall d'Hebron Institut de Recerca (VHIR).

El trabajo, que publica la revista 'Nature Genetics', ha demostrado por primera vez la carga genética asociada a los trastornos psiquiátricos más frecuentes: esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión mayor, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (Tdah) y autismo.

El coordinador del grupo español y representante del Laboratorio de Psiquiatría Genética del VHIR y del Servicio de Psiquiatría de del Hospital Vall d'Hebron, Josep Antoni Ramos-Quiroga, ha significado que "por primera vez se cuantifica la carga genética" de estas dolencias, que es muy alta. Y además se confirma, a través del estudio de los polimorfismos del nucleótido SNP), que esquizofrenia y bipolaridad comparten carga genética, así como también sucede, aunque de forma más moderada, entre la depresión y la bipolaridad, la esquizofrenia y el TDAH.

En cambio, la correlación es mucho menor entre esquizofrenia y autismo y entre TDAH y autismo, ha señalado Ramos-Quiroga, quien ha destacado que en un horizonte de diez años se pueda llevar a cabo una terapia más personalizada de estas dolencias, igual que actualmente sucede con el cáncer. En pacientes con una patología psiquiátrica "se podrá evaluar el riesgo de sufrir una depresión y ofrecer un tratamiento psicológico preventivo" para evitar este trastorno, ha indicado.

El estudio International Multicentre persistent ADHD Genetics Collaboration (Impact) se ha basado en una muestra de más de 75.000 pacientes, y ha superado los trabajos anteriores que apuntaban una gran carga genética compartida entre familiares, porque ahora el análisis demuestra que esta correlación trasciende el vínculo de parentesco. También han participado científicos del Departamento de Genética de la Universitat de Barcelona (UB) y del Centro de Inviestigación en Red de Enfermedades Rararas (Ciberer) y del Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG-PCB).

El estudio ha analizado las variaciones del nucleótido SNP, y ahora los investigadores trabajan en el análisis de más variaciones genéticas para encajar el "gran puzzle" de la carga genética en las dolencias psiquiátricas, en que la herencia genómica juega un papel muy destacado, a menudo por encima de factores ambientales y circunstanciales.

"Los resultados son contundentes, pero no concluyentes", se afana en destacar el experto del VHIR, quien señala que el TDAH y el autismo son las patologías que presentan menos heredabilidad compartida y, al mismo tiempo, son las dos patologías de las que se ha recopilado una muestra menor. Esta investigación permite alcanzar nuevas dianas terapéuticas, para en un futuro trabajar en tratamientos farmacológicos más eficientes y personalizados.
Para acceder al texto completo, fuente original en inglés :www.nature.com/ng/index.html